El Gobierno gallego «non pode ser o axente comercial» de ninguna empresa. Este es el argumento que ayer esgrimió el director xeral de Investigación, Desenvolvemento e Innovación, Ricardo Capilla, para explicar la posición mantenida por la Xunta respecto al desarrollo del airbag para los barcos, un sistema patentado en Galicia para mejorar la seguridad en caso de siniestro e impedir que el hundimiento de la embarcación.
El viceportavoz del PSdeG, José Luis Méndez Romeu, se interesó en la comisión parlamentaria de Industria por el desarrollo de la patente registrada desde 1997 por la firma Kafloat, consistente en el uso de globos que se hinchan automáticamente cuando los sensores de control detectan una vía de agua. Se trata de un mecanismo muy similar al airbag de los automóviles, dirigido a embarcaciones de menos de 30 metros de eslora y cuyo impulso, según Méndez Romeu, reduciría el riesgo de pérdida de vidas humanas, el coste de los seguros y incluso el gasto en servicios de salvamento.
El diputado socialista también se interesó por el respaldo de la Xunta a esta patente, implantada en algunos barcos del Servizo de Gardacostas, indicando que su desarrollo abriría nuevas posibilidades de actividad en el sector naval.
Fondos autonómicos
Ricardo Capilla coincidió con el PSdeG en valorar positivamente la patente gallega desarrollada en este ámbito, que pudo ver la luz también gracias al respaldo de los fondos aportados por la Xunta entre el 2006 y el 2008 en este ámbito por importe de 290.000 euros. Ahora bien, también advirtió que no puede haber innovación «sin aceptación do mercado», dejando claro que el papel de la Xunta no ha de ser el de actuar de «axente comercial» para beneficiar a una empresa en concreto.
Pese a que Méndez pidió que se legisle para extender el uso de estos airbags, el director xeral desdeñó esta posibilidad al apuntar que hoy en día la Xunta ya concede subvenciones de hasta el 60 % a armadores que implanten este sistema en sus barcos.