La eurozona no afloja con Grecia pese a los violentos disturbios desencadenados tras la aprobación de nuevos ajustes para recibir el segundo rescate. El comisario de Economía, Olli Rehn, elogió ayer la «determinación» mostrada por los dos grandes partidos helenos en el Parlamento, pero recordó que todavía tienen deberes pendientes. El responsable finlandés hizo hincapié en la necesidad de que el Ejecutivo «identifique» otros 325 millones en recortes -los que no quiso rebajar en el capítulo de las pensiones- antes de la reunión del miércoles del Eurogrupo. Esta condición, junto con el compromiso por escrito de que las reformas no se renegociarán después de las elecciones de abril, constituyen las exigencias europeas para desbloquear el nuevo salvavidas. El comisario de Economía describió como un «paso crucial» el sí otorgado por el Parlamento a los ajustes, que ascienden a 3.300 millones, aunque también incluyen el despido de funcionarios y una rebaja del 22 % en el salario mínimo. A su juicio, el respaldo a las reformas demuestra que la mayoría del país apuesta por poner fin a «la espiral de finanzas públicas insostenibles y a la pérdida de competitividad». «Todavía llevará tiempo y esfuerzo, pero la UE respalda a los ciudadanos griegos», agregó.
Condiciones indispensables
Rehn, sin embargo, insistió en que el Gobierno de unidad heleno, apoyado por los socialistas del Pasok y la conservadora Nueva Democracia, tiene por delante dos condiciones para lograr el paquete de 130.000 millones en ayudas. Al igual que ha sucedido en otras ocasiones, los miembros de la eurozona quieren que ambos partidos garanticen por escrito que aplicarán los ajustes sin intentar renegociarlos. Ayer, el Ejecutivo confirmó que los comicios anticipados se celebrarán en abril.
La derecha, favorita
El principal favorito, el derechista Antonis Samaras, sugirió en la sesión parlamentaria del domingo que si gana intentará suavizar «las políticas impuestas» al país.
El último requisito del club del euro es, en realidad, una aclaración vinculada a los ajustes. El Ejecutivo heleno tiene que explicar en la cumbre del miércoles del Eurogrupo dónde recortará otros 325 millones a lo largo de este año.
Atenas no solo trabaja bajo la presión de Bruselas. Pese a que Angela Merkel aplaudió el sí heleno, dentro de su Gobierno se escuchan voces mucho más críticas. En referencia a la posibilidad de que el país pueda salir de la moneda única, el ministro de Economía, el liberal Philipp Rösler, recordó que «el miedo al Día X» va disipándose. Además, apostilló que «lo decisivo» es que se apliquen realmente las reformas.
Balance de daños
En las calles de Grecia, donde la semana pasada se quemaron banderas germanas y se viste a Merkel con uniforme nazi, ayer se contabilizaban los daños causados tras la votación parlamentaria. Grupos de jóvenes encapuchados volcaron toda su ira en disturbios y enfrentamientos con la policía en distintas ciudades del país. La más afectada fue Atenas, con alrededor de 150 tiendas saqueadas y 93 edificios seriamente dañados, en muchos casos por incendios provocados. El fuego calcinó algunos inmuebles emblemáticos.
En la noche del domingo, un centenar de personas resultaron heridas -68 de ellas policías- y 130 fueron detenidas.
Miniconcentración en el consulado
Un grupo reducido de personas se concentraron ayer por la tarde ante el Consulado de Grecia en A Coruña, situado en la avenida de Linares Rivas, en lo que pretendía ser una muestra de apoyo al pueblo griego, que el domingo expresó su profundo malestar en las calles de las ciudades helenas por las nuevas reformas aprobadas por el Parlamento como contrapartida a un segundo rescate para el país.
Los participantes en la concentración celebrada en A Coruña no portaban pancartas, ni gritaron ningún tipo de consigna. Algunos de ellos aseguraron pertenecer al movimiento de indignados del 11-M.