Hay siete mil millones de personas a las que alimentar. Y la pesca extractiva no puede proporcionar más proteínas de las que ya provee. Bruselas no ve otro camino más que la entrada de la acuicultura en juego. Galicia le ha tomado la palabra y, según la conselleira de Mar, Rosa Quintana, vuelve a llevar la delantera en materia de acuicultura. Se refiere a que ha sido la primera comunidad de Europa en aprobar una estrategia de acuicultura, tal y como exige la Comisión Europea, y a que desde el jueves ha puesto 15.025 hectáreas a disposición de los empresarios interesados en implantar piscifactorías en suelo gallego.
Quintana tiene bien claro que la acuicultura es un interés de primer orden y que un emprendedor «non pode estar un ano esperando a resposta a si pode facer unha planta ou non», explicó ayer en una reunión con los medios de comunicación. Es por eso que se crearán dos comisiones, una técnica, que asesorará a los inversores para tramitar sus proyectos, y otra interadministrativa que permitirá reducir a la mitad los plazos para implantar una piscifactoría en Galicia. El tiempo de tramitación variará dependiendo de las características de la inversión, pero si la media estaba en cinco años, ese tiempo se acortará en un 50 %.
Crecer, pero crecer bonito
Ahora bien, se trata de crecer, pero de crecer bonito, de forma ordenada. Por eso, primero se pone a disposición de los empresarios suelo de escaso impacto ambiental, zonas en las que ya hay actividad industrial y en las que una planta acuícola apenas alteraría el entorno. El director xeral de Sostibilidade, Manuel Borobio, explicó que en las 15.025 hectáreas ahora habilitadas, por cota, corrientes y demás condicionantes técnicos, podrían funcionar perfectamente las que ahora hay en Galicia. Y en octubre se sumarán otras 13.143 hectáreas, en Red Natura y reservas de la biosfera, en las que las exigencias ambientales serán mucho mayores. Por lo de pronto, todos los proyectos deberá tener un estudio de integración paisajística.