La leche producida bajo contrato en Galicia alcanza su cifra récord

El precio que se paga al ganadero por la materia prima es 4 céntimos más alto si hay un acuerdo previo

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A falta de que el Parlamento Europeo apruebe definitivamente el paquete lácteo -algo que, si no hay imprevistos, tendrá lugar este próximo día 14- que hará obligatorios los contratos homologados de venta de leche, parece que tanto industrias lácteas como ganaderos empiezan a mover ficha hacia este tipo de fórmulas. De hecho, el volumen de leche recogida bajo esta fórmula contractual acaba de alcanzar en Galicia su máximo histórico, desde que en el 2008 se puso en marcha.

Según los datos del sistema de Gestión de Contratos tipo de Compra-Venta de Leche (Gecole), un total de 4.066 ganaderos, el 35 % de los que permanecen activo en Galicia, tienen firmado un acuerdo con la industria láctea a la que abastecen habitualmente que, en otros aspectos, les garantiza la recogida y les permite saber qué precio recibirán por su materia prima. De hecho, casi la mitad de toda la producción láctea en Galicia, el 45 % en concreto, se comercializa bajo este modelo de contrato con las empresas de transformación, lo que, en términos cuantitativos, significa un volumen total de 1.037.000 toneladas.

Si se observan estos datos con los que había apenas seis meses antes -junio del 2011- se constata un incremento sustancial: 1.000 ganaderos más han podido acogerse a esta fórmula.

Del informe elaborado por el Gecole se desprende que la duración media por la que se rubrican estos acuerdos homologados se sitúa en nueve meses, y que seis de cada diez acuerdos ganaderos-industria se formalizan estableciendo un precio fijo mensual. En los restantes casos, las cotizaciones están referenciadas a distintos conceptos como, por ejemplo, las propuestas elaboradas por la interprofesional láctea francesa.

Es precisamente en lo relativo a las cotizaciones donde existe una mayor diferencia entre la leche comercializada bajo contrato homologado y la que se suministra a las industrias sin este tipo de vinculación comercial. La primera, la regulada por ese contrato, alcanzó en octubre, último mes del que existen datos, los 36,6 céntimos por kilo. La cifra supera en tres céntimos la cantidad a la que se pagó el conjunto de la leche nacional, que, según los datos del Fondo Español de Garantía Agraria, fue de 33,2 céntimos.

Esta diferencia de precios se agudiza todavía más si se tiene en cuenta que la materia prima producida bajo el modelo de contrato homologado está estandarizada a unos parámetros del 4 % de grasa y el 3,3 % de proteína, sensiblemente por encima de los que se utilizan para el resto de la leche, y situada en el 3,7 % y el 3,1 %, respectivamente. Este aspecto supone, en términos económicos, otro céntimo y medio a mayores a la hora de comparar las diferencias de precios entre un producto y otro. En total una diferencia de más de cuatro céntimos entre los que tienen contrato y los que no.

Estabilidad

Desde la interprofesional láctea, donde están representadas industrias y asociaciones de productores, se incide en la utilidad de los contratos como un elemento que aporta estabilidad al sector. Su presidente, Román Santalla, señala que los acuerdos no solo son válidos por el mejor precio que se consigue, sino también por la garantía de recogida y abastecimiento y por la garantía de cobro. Igualmente destaca el papel de la comisión de seguimiento que permite arbitrar en caso de falta de acuerdo entre el suministrador y el receptor de la leche.