El mercado estrecha el cerco sobre Portugal, seguro de que habrá quita

Los inversores dan casi por hecho que el país tendrá que pedir un segundo rescate

Valoración Con: 1 estrella 2 estrellas 3 estrellas 4 estrellas 5 estrellas   votos ¡Gracias! Envíando datos... Espere, por favor.

«Portugal no va a necesitar más dinero». Así de tajante se mostró hace unos días, en presencia precisamente de Rajoy, el primer ministro luso, el conservador Pedro Passos Coelho. Salía así al paso de los rumores sobre la posibilidad de un segundo rescate que han empezado a poblar las mesas de operaciones.

Pero la del mandatario portugués no es una opinión que compartan los mercados.

Cuando Passos Coelho pronunció esas palabras, su país acababa de salir victorioso de una subasta de deuda (a corto plazo, eso sí) y la prima de riesgo lusa disfrutaba de una cierta tranquilidad. Pero poco han tardado en cambiar las tornas. Y de aquella calma, ni rastro. Ahora la presión sobre los vecinos vuelve a ser asfixiante. Tanto, que el lunes a los bonos portugueses a 10 años (los de la odiosa comparación con Alemania) se les llegó a exigir una rentabilidad en el mercado secundario (ese donde se negocian los títulos ya emitidos por los Estados) de casi el 16 %, lo nunca visto desde la entrada del país en la órbita del euro y más del doble de lo que se les pedía en enero del año pasado, cuando se empezó a especular con la posibilidad de un rescate. Una hipótesis que se vistió de realidad a comienzos de abril, con el interés del bono a diez años por encima del 8,5 %.

Pero eso no es todo, en los títulos a dos y cinco años, los rendimientos se disparan ya por encima del 20 %. Inasequibles para cualquiera.

Con estos mimbres, la prima de riesgo portuguesa -el mejor termómetro de la confianza de los inversores en las finanzas de un país- se adentró el lunes en territorio virgen. Llegó hasta los 1.560 puntos, para bajar ayer hasta los 1.461 puntos.

Las razones

Pero, ¿por qué estrechar otra vez el cerco sobre Portugal, cuando el país está cumpliendo con lo acordado? Sencillamente, porque los mercados están convencidos de que haga lo que hagan nuestros vecinos, su plan de volver a financiarse por sus propios medios el año que viene se irá al garete. Esto es, que tarde o temprano acabarán necesitando un segundo rescate, con reestructuración (quita) de deuda incluida, a la manera de Grecia.

Precisamente, la lentitud y los problemas con los que se está topando la UE para atajar de una vez por todas el problema griego están detrás de la soga que amenaza con asfixiar a Portugal. Su destino, dicen los analistas está inexorablemente ligado al del país heleno.

No son los únicos culpables del drama luso. Standard & Poor?s -cómo no- también está detrás de este ataque. O, por lo menos, lo ha alentado. Las cifras hablan por sí solas: desde que los analistas de la firma equipararon la calificación de la deuda lusa a la de un bono basura -el 13 de enero-, la brecha entre los títulos portugueses y los alemanes se ha ensanchado en 405 puntos. Ahí es nada.

Perspectivas sombrías

Sin perder de vista, claro, que las perspectivas de la economía lusa no son precisamente un canto a la confianza. Solo un dato: el propio Banco de Portugal augura para este año una caída del PIB de más del 3 %.

Mientras tanto, el Gobierno de Passos Coelho ve con incredulidad cómo su programa de ajustes (congelación de salarios, supresión de pagas extras, reducción de vacaciones y fuerte subida del IVA, entre otras muchas cosas), más duro incluso que el pactado inicialmente con la UE y el FMI, no convence a los mercados, e insiste una y otra vez en que cumplirá sus compromisos.

«Para Portugal, lo importante ahora es reducir la presión exterior, que resulta de un contagio de la situación griega», reconoció Passos Coelho, tras la cumbre europea del pasado lunes en Bruselas.