La troika que componen el FMI, la Comisión Europea y el BCE exigió ayer a Grecia nuevas medidas de austeridad, entre ellas la reducción de los salarios, la disminución del gasto en sanidad y de defensa y más flexibilidad en el mercado laboral.
Según indicó una fuente del Ministerio de Trabajo, la troika planteó ayer la eliminación de las dos pagas extra anuales en el sector privado, una medida que ya se ha aplicado al público, y la reducción del salario mínimo, actualmente en 751 euros brutos. En este último capítulo subrayó la necesidad de disminuirlo «a los niveles de España y Portugal».
En su encuentro con los representantes internacionales, el ministro heleno de Trabajo y Seguridad Social, Yorgos Kutrumanis, replicó que el coste salarial en Grecia ya se ha reducido un 12 % y que «ya hay muchas formas de trabajo flexible». De hecho, según un informe del Banco Central de Grecia del pasado diciembre, el porcentaje de desempleados alcanza ya el 18,2 %, mientras que otro 21,2 % trabaja con horarios reducidos y salarios por debajo del mínimo.