El nuevo marco regulatorio que prepara el Gobierno para forzar las fusiones bancarias, exigiendo unas mayores provisiones, afectará con intensidad a todo el sector. Incluida Novagalicia Banco, una entidad en pleno proceso de captación de fondos privados -en marzo se prevé la llegada de nuevo capital, tras los 70 millones inyectados por empresarios gallegos- que ve como tiene por delante un nuevo reto.
El problema es que la información que ha ido filtrando en los últimos días el Ejecutivo no está tranquilizando a esos inversores privados que están interesados en la entidad, según explican varias fuentes. Y hasta la próxima semana ese marco no quedará definido. En el detalle estará la miga de una reestructuración que Mariano Rajoy quiere tener lista para junio, aunque los planes de recapitalización de Novagalicia abarcan hasta septiembre, con compromiso firmado para ello por parte del Banco de España.
¿Cómo serán esas provisiones? Por ahora solo hay especulaciones. Se cree que el Ejecutivo dará entre 1 y 2 años (este último supuesto, si hay fusión de por medio) para que las entidades españolas tripliquen sus provisiones para cubrir el suelo rústico que tienen en sus balances. Para otro tipo de activos, como edificios en obras, esas dotaciones podrían duplicarse. También se aumentará el saneamiento para los promotores morosos, o para aquellos que puedan estarlo porque todo apunta a ello. En total, el ministro Luis de Guindos ha cifrado en 50.000 millones ese saneamiento que tienen que aflorar los bancos españoles. «Ha puesto la cifra, para demostrar a los mercados el esfuerzo que va a hacer la banca, y ahora hay que encontrarle el ajuste, parece extraño, pero es así», agrega un analista financiero.
Está por ver cómo afecta todo a Novagalicia. Pero la llegada de dinero de nuevos inversores es clave y puede aliviar la necesidad de fondos extra. Es una cuestión de cuentas. Si en marzo, como anhela el equipo directivo, se inyectan alrededor de 500 millones de euros, en la entidad habría ya más de un 20 % de capital en manos privadas. De esa forma, y conforme al real decreto de recapitalización, el banco podría rebajar su core capital del 10 % actual (como le exigió Madrid) a un 8 %. Supondría tener un exceso de capital de 520 millones de euros, que podrían orientarse -salvo indicación contraria- a ese saneamiento en los activos inmobiliarios. Si la entidad decidiera mantenerse en un 9 % de capital de máxima calidad (el baremo que piden hoy en Europa), serían 260 millones. «Captar fondos privados es importantísimo», repiten en la entidad, y así lo ha transmitido José María Castellano a la plantilla.