Una fuga de agua en una vivienda de Santa Cristina (Oleiros) animó a un profesional cercedense del sector de la fontanería a idear un sistema que permitiese evitar de una vez por todas esas costosas averías domésticas. Seis años, varios premios a la innovación -en Vilagarcía y San Sebastián- y una patente después, Jesús Liñares ha dado ya el salto a la comercialización de su Intelligent Key, un dispositivo que, además de evitar los escapes de agua, impide también los de gas.
La idea es simple, según su creador, pero sus beneficios son grandes. El dispositivo detecta cuando no hay nadie en la vivienda e interrumpe automáticamente el suministro de agua y gas. «Só fan falta unhas válvulas de fontanería e de gas, uns sensores de movemento e unha centraliña», explica Liñares para describir un artilugio que incorpora un temporizador para ser programado «se por exemplo, saes da casa e queres que a lavadora acabe o ciclo».
Liñares señala que el coste de instalación depende de cada vivienda y que puede oscilar entre 400 y 600 euros, pero asegura que se trata de una cantidad pequeña comparada con los gastos que puede suponer un escape. Por eso, además de comercializarlo a través de los almacenes del ramo y de los instaladores, ha contactado con compañías de seguros para que estas animen también a sus clientes a hacerse con esta llave inteligente. «Elas -apunta- son as grandes beneficiarias porque este tipo de avarías cústanlles varios millóns de euros ao ano». Dos de ellas han llegado ya a sendos acuerdos con él para promocionar el invento.
Eficiencia energética
Además, el dispositivo genera ahorro de agua, evitando las pequeñas fugas, y también de electricidad, al reducir el funcionamiento de las bombas de recirculación de las casas.
«Domótica do sinxelo, moi básica, doada de usar e que non precisa mantemento», así define Liñares este invento del que ya ha vendido las primeros unidades y del que confía en que tenga buena acogida por el consumidor en general. «Espero un ano bastante bo».
Su intención, por ahora, es producirlo directamente en la empresa que tiene en la localidad coruñesa de Cerceda, pero no descarta llegar a acuerdos con otras empresas que quieran explotar su patente.
Este inventor gallego ha invertido alrededor de 55.000 euros para poner a punto su creación y reconoce que de haber sabido cuando empezó que tendría que emplear tanto tiempo y dinero en su empeño, tal vez no hubiera seguido adelante, pero, pese a todo, apunta que ya está pensando en diseñar nuevos ingenios con los que plantar cara a la crisis y facilitar la vida de los consumidores.