Las grandes fortunas escaparán al impuesto sobre el patrimonio

Una participación de un 5 % en una empresa exime de pagar el tributo


madrid / la voz

Que no serán los más ricos, las grandes fortunas del país, las que volverán a pagar el impuesto sobre el patrimonio recién restituido por el Ejecutivo es una certeza que comparten desde el vicepresidente de la CEOE y responsable de la patronal madrileña, hasta los inspectores de Hacienda, pasando por los expertos en fiscalidad, sin olvidar a la opinión pública. Y es que una serie de figuras legales permiten a los grandes patrimonios esquivar (o rebajar al mínimo) la factura tributaria que quedó en el limbo en el 2008 -ahora recuperada por la tenaza de la crisis-, y ello sin necesidad alguna de recurrir a cuentas opacas en paraísos fiscales o alguna otra fórmula directamente al margen de la ley.

Las voces críticas contra la recuperación de este tributo se multiplican, insistiendo en que gravará, de nuevo, a la maltrecha clase media, mientras que «los ricos, ricos» no pagarán más impuestos que antes. A continuación se detallan los principales vehículos de las grandes fortunas para eludir el tributo:

Exención empresarial

Poseer el 5 % de una sociedad. Cualquier adinerado que posea al menos el 5 % de las acciones o participaciones de su empresa -lo que se denomina «exención de la empresa familiar»- queda libre de pagar por patrimonio, pues se entiende que ese dinero está invertido en una actividad productiva y que tributa a través del impuesto de sociedades por los beneficios.

Aunque la ley establece requisitos para evitar el abuso de esta fórmula, los expertos confirman que esta vía es utilizada habitualmente por las grandes fortunas para poner su dinero -o parte de él- fuera del alcance de Hacienda. Las inversiones del 5 % en las sociedades cotizadas son buena muestra de ello.

las sicav

El vehículo estrella de inversión. Las polémicas sicav (sociedades de inversión de capital variable), vehículo preferido por las grandes fortunas para gestionar su riqueza, es otra de las figuras legales que permite esquivar la cita fiscal del patrimonio.

Híbridos entre la sociedad anónima y el fondo de inversión, las sicav tienen como requisitos un capital mínimo de 2,4 millones de euros y un centenar de partícipes. No están sujetas al impuesto de sociedades y solo se tributa en el IRPF por las plusvalías obtenidas (al 19 o al 21 %) cuando el partícipe rescata la aportación. Mientras, la tributación de este vehículo de inversión es del 1 % «por el beneficio de la propia gestora de la sicav», lejos del 25-30 % del impuesto de sociedades, como recuerda el secretario general del colectivo de Técnicos del Ministerio de Hacienda (Gestha), José María Mollinedo, aunque insiste en que el «caballo de batalla son las plusvalías milmillonarias que se generan y que no tributan jamás».

Y es que estas sociedades, creadas para ser instituciones de inversión colectiva (de ahí el requisito de 100 partícipes), son en la práctica sociedades de inversión privada, donde un solo accionista dispone de la totalidad del capital. Desde Gestha subrayan que «su fin último es eludir la tributación de las millonarias plusvalías y dividendos obtenidos, de forma que sus partícipes no tienen necesidad de reintegrar su participación porque controlan íntegramente el destino de las inversiones, lo que les permitiría invertir, por ejemplo, en una sociedad que tenga como único capital social un yate o una villa de lujo, de los que disfrutarán sin tributar».

El candidato del PP, Mariano Rajoy, no se ha ahorrado críticas al impuesto, al que ha calificado de «inútil, injusto y obsoleto». De hecho, los populares -al igual que CiU- tienen previsto votar en contra en su convalidación.

El candidato del PSOE, Pérez Rubalcaba, que pidió a Zapatero la recuperación del impuesto de patrimonio, admitió ayer que este está «mal formulado» y que a partir del 2013 planteará otro para las grandes fortunas.

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