La dimisión de Sócrates deja a Portugal al borde del rescate

El Parlamento rechazó anoche el plan de ajuste del Gobierno, lo que forzó su caída

agencias

No hubo sorpresas. El Parlamento portugués rechazó ayer el cuarto plan de austeridad presentado en el último año por el Gobierno socialista de José Sócrates y forzó su dimisión. El jefe del Estado, el conservador Aníbal Cavaco Silva, abrirá mañana reuniones con los partidos políticos, con vistas a la convocatoria de elecciones anticipadas, a las que el primer ministro, ahora en funciones, dejó entrever que se presentará.

La caída del Ejecutivo luso, justo la víspera de la celebración en Bruselas de una cumbre europea crucial para la estabilización de la zona euro, deja a Portugal al borde del rescate. «Desde hace varios meses he estado luchando con el propósito fundamental de proteger al país de la necesidad de recurrir a la ayuda externa, para no caer en la misma situación que Grecia e Irlanda», aseguró el propio Sócrates en la argumentación de su renuncia. También acusó a las fuerzas de la oposición de anteponer sus propios intereses a los del país y los responsabilizó de los problemas que pueda sufrir ahora Portugal. Y, a renglón seguido, recordó las «consecuencias profundamente negativas» que una intervención representa para «la imagen y el prestigio» nacional. «Basta con ver lo que ha pasado en los países que recurrieron al rescate para comprender que se impusieron medidas de contención y austeridad mucho más duras», aseveró.

Todas los grupos de la oposición, dos conservadores y tres de tendencia marxista, votaron en contra del paquete de medidas anticrisis presentado por el jefe del Ejecutivo, al que solo apoyó su propia formación, con 97 de los 230 votos en liza. Sócrates ni siquiera intervino en la sesión parlamentaria, asistiendo solo al discurso inicial del ministro de Finanzas, Fernando Teixeira dos Santos, uno de los encargados de defender el plan de austeridad en el Parlamento. Teixeira también advirtió de las graves consecuencias financieras que tendría su rechazo ante la presión de los mercados sobre la deuda lusa.

Pero, en un largo y tenso debate de cinco horas, la oposición coincidió en rechazar el «chantaje» gubernamental y acusó al Ejecutivo de no saber gestionar la crisis e imponer graves sacrificios a la población. La principal formación de la oposición, el Partido Social Demócrata (PSD, centroderecha), culpó a los seis años de Gobierno socialista de los problemas que sufre Portugal, en tanto las fuerzas de izquierda le reprocharon la destrucción de la cobertura social del Estado.

Los conservadores pidieron «seriedad y patriotismo» para frenar la crisis y consideraron una burla el Programa de Estabilidad y Crecimiento (PEC) rechazado ayer y que pretendía ampliar los ajustes económicos ya en vigor con mayor presión fiscal y recortes de pensiones. Las medidas contenidas en las tres versiones anteriores del PEC, que fueron negociadas con Bruselas, aplicaron varias subidas de impuestos, reducción de salarios, gastos e inversiones del sector público y una rebaja de los subsidios sociales lusos.

Desde el PSD, la adversaria de Sócrates en las últimas elecciones, Manuela Ferreira Leite, subrayó que el voto negativo de su partido sirve «para defender los intereses del país».

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