La fábrica de bolígrafos BIC presenta un ERE que afectará a 99 trabajadores en Tarragona


El grupo francés BIC, dedicado a la fabricación de bolígrafos, material de papelería, mecheros descartables y maquinillas de afeitar presentó ayer un expediente de regulación de empleo (ERE) en su planta de Tarragona, que afectará a 99 de los 640 trabajadores del centro, según avanzaron fuentes cercanas a la empresa. Este plan de reorganización afectará a dos de sus filiales españolas. En concreto, la empresa prevé suprimir 44 puestos de trabajo en BIC Graphic Europe, y otros 55 en BIC Iberia.

La dirección internacional de BIC en Francia anunció formalmente ayer que emprenderá un plan para recortar 600 empleos, el 7% de la plantilla de sus centros de producción en todo el mundo. Las fábricas más afectadas por el ajuste laboral serán las situadas en Estados Unidos y los países del sur de Europa.

Con todo, la directora de relaciones con los inversores de BIC, Sophie Palliez Capian, remarcó que el grupo no despedirá a ningún trabajador en Francia, sede de la compañía, sino que implementará un plan voluntario de prejubilaciones para dar salida a su excedente de plantilla.

El objetivo, la viabilidad

Fuentes de la empresa defendieron ayer el recorte laboral, al asegurar que esta reorganización de la compañía permitirá mejorar la competitividad del grupo, al tiempo que asegura la futura viabilidad de la planta de Tarragona.

La compañía ya ha empezado a negociar el expediente de regulación de empleo con los representantes de los trabajadores en la planta de Tarragona, aunque los sindicatos ya han anunciado que no comparten la argumentación de la firma. Así, los representantes de Comisiones Obreras en el comité de empresa rechazaron ayer la propuesta de despidos, y descalificaron lo que entienden como una «actitud oportunista» en el actual contexto económico. La central, en cambio, reclama a la empresa un plan de viabilidad que asegure la estabilidad del empleo en la planta catalana.

Con el ajuste anunciado ayer, BIC demuestra que no es ajena a los efectos de la crisis, después de sufrir durante varios años la contracción del mercado de objetos publicitarios y promocionales. Solo en este 2009, las previsiones hablan de un descenso del 20% en la demanda de estos productos. Además, la empresa se ve perjudicada por el descenso del consumo de tabaco en Europa, lo que influye negativamente en la producción de mecheros, un terreno en el que también sufre la competencia de los productos asiáticos de bajo coste, que dominan el mercado.

A finales del 2008, BIC tenía 8.312 empleados en todo el mundo, de los cuales 3.800 están en Europa y 1.800 en América del Norte y Oceanía. Para «adaptarse a la desaceleración de los mercados», el grupo puso en marcha un plan de reducción de gastos que entre el 2010 y el 2011 debería permitirle un ahorro de 30 millones de euros por año.

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