Patrimonio aguarda alegaciones del Concello a su expediente sancionador

Pablo Viz Otero
P. Viz LALÍN / LA VOZ

SILLEDA

Una máquina actuando sobre la parte más baja del castro, cuando comenzaron las obras, en enero.
Una máquina actuando sobre la parte más baja del castro, cuando comenzaron las obras, en enero.

El movimiento activado por el alcalde para la legalización con un proyecto para la pista del castro de Cortegada no afecta nada a la denuncia de daños

16 abr 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

La dirección xeral de Patrimonio ya incoó el expediente de presuntos daños al Patrimonio en el castro de Cortegada por parte del Concello de Silleda. Ya lo incoó y lo traslado al Concello de Silleda este mes, hace días ya. Patrimonio aguarda ahora a que el gobierno que preside el socialista Manuel Cuíña remita la documentación pertinente con las alegaciones que considere oportunas para lo que el Concello tiene todavía plazo para contestar el requerimiento de la Xunta.

El proceso es relativamente largo porque inicialmente Patrimonio abrió el expediente sancionador y luego del trasladó al Concello del mismo, este debe alegar y cuando le lleguen las alegaciones, Patrimonio nombrará un instructor, que estudiará la documentación, podría volver al lugar y si detecta que si existen indicios presentará la propuesta de sanción. Ahora el proceso ya está activado y en el no interfieren otros movimientos municipales relacionados con la búsqueda de una salida a la legalización del proyecto del castro. Si se demuestran irregularidades y daños habrá sanción.

Paralelamente a este expediente el Concello maniobró, prácticamente al mismo tiempo que su llegada al Concello, solicitado una reunión con Patrimonio, reunión que se celebró el pasado día 8 en Pontevedra y donde la representación municipal fue informada de que debían remitir un proyecto de legalización, una vez que en su día no presentaron proyecto de obra y ya está el presunto daño realizado.

El proyecto municipal llego anteayer a Patrimonio. Con el documento, la Xunta abre dos expedientes en sendas áreas de Arqueoloxía y de Arquitectura. Cuando se cierren ambos será la Comisión Provincial de Patrimonio la que dictamine.

Los expedientes activados con la marcha atrás del Concello renunciando a aplicar el acuerdo plenario, con el que hizo populismo ante un grupo de vecinos, y no reactivar las obras contra la voluntad de Patrimonio optando por buscar una salida administrativa que siempre había negado por considerar un agravio la acción de Patrimonio, por una parte, y el expediente sancionador por entrar en espacio del castro sin pedir autorización no interfieren entre sí, cada uno tiene su propio camino. Lo que si tiene menos recorrido es el procedimiento sancionador o sus derivas penales una vez Cuíña decide resolver el conflicto, que creó solo, por vía administrativa.

El PP rebaja la presión con el giro de Cuíña y se limita a exigirle disculpas públicas

El PP de Silleda, con su presidente y candidato a la alcaldía, José Luis Espiño, pareció ayer quedar satisfecho con el supuesto triunfo de sus tesis frente a las del alcalde desde el momento en que el regidor aplicó un giro a su postura de reactivar las obras y buscó en Patrimonio una salida administrativa a la pista.

Espiño, que venia presionando insistentemente después de mantener que había irregularidades en las actuaciones del gobierno local en la pista de Cortegada, rebajó la presión a través de un comunicado exigió ayer «ao alcalde da localidade que se desculpe coa cidadanía polo conflicto xerado arredor do castro».

Considera que el alcalde debe pedir esa disculpas por crear un conflicto «absurdo». También considera que debe pedirlas por la «ignorancia de facer as cousas» y por otras cuestiones que adjetiva como «actitude ditatorial», falta de respeto a la oposición y por usar y engañar a los vecinos de Cortegada. Asegura que «isto non o imos tolerar de ninguna maneira».

Espiño adoctrina a Cuiña indicando que debió escuchar advertencias técnicas y que debe reflexionar en sus responsabilidades como alcalde. Talante educativo. Ni una línea exigiendo responsabilidades políticas y económicas, como había hecho en el pleno, antes del giro de Cuíña.