El concejal de Obras y Servizos de Silleda, Manuel Cuíña, puso contenido en el último momento al pleno forzado por el PP para debatir sobre la necesidad de negociar con los vecinos las cesiones para el ensanche del acceso de la AP-53 en Lamela. Cuíña presentó una propuesta plenaria que fue votada y salió adelante y que se fundamentaba en el informa de la Policía Local que recomendaba en noviembre pasado el cierre del vial por su peligrosidad. «Se o luns 11 de marzo non hai un acordo firmado entre o Concello e o Ministerio de Fomento, se proceda ao corte do vial para todos os vehículos salvo os de residentes, os de traballos agrícolas nas fincas colindantes e os labores de cara e descarga». Los seis votos el PSOE y el del BNG sacaron adelante el acuerdo con la abstención de los seis del PP. La alcaldesa había destacado minutos antes la «boa vontade da ministra» y la noticia desde su gabinete de que ultima el envío del documento para la transferencia por acuerdo plenario. La amenaza de cierre se justifica en que «debemos forzar a mandalo canto antes».
Detrás del acuerdo quedaba un debate con argumentos mayoritariamente conocidos. El portavoz del PP, José Luis Espiño, situó el inicio de este problema «que ten solución», en al año 2007,cuando accedió la actual alcaldesa a su primer mandato en Silleda, e hizo un relatorio desde la base de que la regidora no hizo nada, y de lo acaecido en esos años con especial hincapié en el período de mandato de los no adcritos recordando que «había un preacordo cos vecinos» que se ignoró por el actual gobierno. Espiño acusó de cobardía a la regidora por no hablar con los vecinos que «apenas piden nada para ceder terreo». También recordó los compromisos electorales de la ministra Ana Pastor entes del mitin de Silleda. «Sexamos consecuentes, se vostede non negocia con veciños non resolverá nada, se quere vou con vostedes a negociar». Situó en demagogia toda las intervenciones del gobierno. La falta de dinero en la administración es lo que marca al PP la vía del diálogo para que no quede el tema atascado.
Matías Rodríguez da Torre situó el proceso en diciembre del año 2003, con la inauguración por Álvarez Cascos del tramo Sillada-Santiago, en un acceso tan deplorable sin referentes que le consten en todo Europa, al ser un enlace de dos vías de alta capacidad con una pista de parcelaria en medio. Reclamó hacer un convenio «e non perderlo tempo». También, que se renuncie a este acceso y se haga una variante, ya considerada, que no afecta a casas. Y, terminó señalado como posibilididad normal, llevar al juzgado a Fomento por la situación generada y el deterioro progresivo del vial. Rodríguez da Torre anuncio que se iba tras su intervención, porque era perder el tiempo. Se quedó a petición de la alcaldesa y luego se vio sorprendido por la propuesta del concejal de Obras, viendo ya justificado quedarse.
Paula Fernández volvió reiterarse sus argumentos, de intenso trabajo negociador descalificando al portavoz popular por decirle que se despreocupaba por el vial y volviendo a precisar cuestiones relevantes. El Concello no tiene que presentar ningún convenio. Es el ministerio quien presenta un documento para que Silleda le traspase la titularidad. No hay que negociar expropiaciones porque nunca habló de tal cuestión con el Ministerio y menos cuando había partida presupuestada era para eso. A contrario, el Concello se comprometió a ceder el vial y a apoyar al ministerio en las expropiaciones. Incluso precisó que los cierres carecen de licencias y no serán un problema. Reiteró que con la cesión, el ministerio hará mejoras puntuales y luego se abriría el proceso de ensanche o la variante. A la acusación de demagogia respondió explicando el término y concluyendo que quien hace demagogia es el PP. Un intento del PP de incluir algo en el acta al final del pleno fue frustrado por la alcaldesa que le recordó que había agotado sus múltiples oportunidades y el pleno estaba concluido.