La denuncia del Anpa del Manuel Rivero de las filtraciones y goteras que padece el centro, expuestas en varias ocasiones desde la dirección del centro ante el Concello de Lalín y la consellería de Educación sin lograr que se acometiesen las reparaciones necesarias para solventarlas, hizo reaccionar ayer al concejal de Obras de Lalín. Camilo González Bodaño aseguró que «non cabe dúbida ningunha de quen ten que acometer esta actuación, pois cando se trata de defectos estruturais que afectan ao edificio dun centro educativo tenos que arranxar a consellería, como xa lle fixemos saber».
El edil aclaró que los ayuntamientos tienen la responsabilidad de ocuparse de actuaciones de mantenimiento ordinario de los centros docentes, como pueden ser la limpieza de un canalón o la reposición de materiales por desgaste en el uso, «que non é este o caso», subrayó.
Posible falta de medios
Bodaño quiso dejar claro que el colegio Manuel Rivero «é unha obra feita e contratada por Educación e é a Xunta a que debe esixir responsabilidades á empresa construtora; xa llo comunicamos no seu momento e dixéronnos que a acometerían cando se poida, será que non terá medios ou que esperará a que remate o curso», concretó.
El concejal de Obras explicó que «non nos pasamos o balón entre o Concello e Educación como di a Anpa, pero ao tratarse dun defecto estrutural do centro é a consellería a que ten que pedirlle á empresa construtora a subsanación». En relación a esta cuestión, hace hincapié en la total disposición por parte del ayuntamiento a la colaboración con la consellería, como viene haciendo, «pero neste caso sobresae da competencia municipal», concluye.
El colegio Manuel Rivero entró en funcionamiento en el curso 2004-2005, siete meses después de colocarse la primera piedra; la firma adjudicataria de las obras había sido Ferrovial Agromán.