La «noite de carros e cancelas» pervive en lugares dezanos

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Conocida como das cancelas o dos carros, la noche de Reyes es muy agitada en varias parroquias de Deza. Jóvenes y menos jóvenes nunca identificados, mantienen una tradición controvertida. Sacan puertas, materiales y equipos agrarios (antes eran carros) y los depositan en el atrio de la iglesia, en la plaza a donde los propietarios deben acudir a recogerlos con la supuesta vergüenza de no haber logrado protegerlos. Porque es tradición, y se sabe que en la noche cambiarán de lugar diversos materiales.

Tres parroquias se mantienen fieles a la cita anual. La cruceña de Merza y las silledenses de Escuadro y Negreiros. Ayer repitieron, aunque hubo matices. En Merza había tanto tráfico nocturno de coches vigilando que los grupos redujeron su actividad. Hubo, no obstante, cortes de luz para trabajar mejor, al menos A Moa y Espil. Los materiales no llegaron como otros años al palco de la música, en el primero. En el otro, se hicieron traslados a casas desde otras poco amigas o a sitios alejados; bloques de construcción o una escalera, entre otros.

En Escuadro, a pie de iglesia, aparecieron materiales dispares de casas y de tipo agrario.

La mayor intensidad de la actividad fue en Negreiros, con petardos ya antes de medianoche. Por la mañana, el atrio parecía una gran superficie comercial con tres grades de tractor, cuatro remolques, portales y cancillas, una abonadora, maceteros, rueda con eje de un carro.... «Traballaron moito, pero deixaron todo ben coidado, non romperon nada», decía una vecina.

Menos resignación hay en Merza, porque recoger material en casas de vecinos enemistados no es plato de buen gusto. Hace años algunos acabaron en el juzgado. Es tradición que para unos sobrepasa los derechos ciudadanos mientras otros la alientan como patrimonio cultural.

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