A Bandeira, cerraba ayer por la noche sus fiesta de verano a ritmo de bandas de música. Era el colofón a intensas jornadas, desde el jueves, que tienen cada año como acto estrella la Festa da Empanada y, previamente, los festivales Bandeirock, Esmorga Folk y prolongadas verbenas. Todo adobado con propuestas lúdicas y de reactivación comercial como la ruta de las empanadillas que da otra dimensión a la Festa da Empanada.
Toda la programación encontró excepcional respuesta de gente. Y, el techo de concentración, como no podía ser de otra manera lo puso la cena de la Festa da Empanada que con 175 peñas sentó a unas nueve mil personas y arrastró a la localidad a más de diez mil. Las penurias económicas, la crisis, habían dejado sin comisión de la Festas da Empanada hasta última hora el evento hasta que un equipo encabezado pro Diego Cuíña saco adelante el festejo con respaldos empresariales y apoyo municipal desde el departamento de Cultura que dirige Matías Rodríguez da Torre.
La fiesta se vendió como austera pero sin perder su identidad. Así lo entendió la gente que respondió masivamente a toda la programación demostrando que el éxito no siempre es cuestión de presupuesto sino de buena programación. Ni siquiera la empaña el incidente de aficionados pirotécnicos inconscientes.
Como manifestó el presidente de Amigos da Empanada, Diego Cuíña, mostrando estos días su satisfacción por el resultado, considerando que uno de los objetivos era dar contenidos al resto de días sobre todo al viernes y no centrar todo en la jornada del sábado.