El Complejo Hospitalario Universitario de Santiago (CHUS) diagnosticó el año pasado 250 casos de cáncer de pulmón. Suponen un 19 % de crecimiento en dos años, pues en el 2009 se habían confirmado 210. Los datos se expusieron en la quinta jornada intensiva de Radio-Quimioterapia en Cáncer de Pulmón, celebrada ayer en el Clínico. En las sesiones participaron un centenar de oncólogos médicos y radioterapéuticos, cirujanos torácicos y expertos en imagen -Medicina Nuclear y Radiodiagnóstico- de varios hospitales españoles, quienes discutieron y consensuaron tratamientos para este tumor, muy letal: el 6,5 % de las mujeres y el 24,5 % de los varones que fallecen a causa de un cáncer en Galicia sufren el de pulmón, bronquios o tráquea.
Antonio Gómez, oncólogo radioterapeuta del Clínico y organizador del encuentro de ayer, afirma que 195 pacientes diagnosticados en el 2011, el 78 % del total, se trataron con Radioterapia. Parte de ellos acudieron con la enfermedad en estado muy avanzado y solo se les pudieron aplicar tratamientos paliativos. Cuando este tumor se detecta en fases precoces tiene un buen tratamiento con cirugía. Otros casos reciben quimioterapia.
En el Clínico se reunieron ayer miembros del Grupo Español y del Grupo Gallego de Cáncer de Pulmón, además de otro grupo dedicado a este tumor de la Sociedad Española de Oncología Radioterápica.
Nuevos fármacos
En la sesión se discutió sobre nuevos fármacos en experimentación, aún no aprobados, y que se destinarán inicialmente a pacientes con metástasis y en situaciones de mayor gravedad. Se discutieron asimismo tratamientos de elección diferentes, según las características que presente el tumor.
Antonio Gómez destaca entre los avances la aparición de marcadores para predecir la respuesta al tratamiento antes de aplicarlo, y conocer así cómo reaccionará el enfermo ante ese fármaco.
Otros avances se han dado como consecuencia del desarrollo tecnológicos de la cirugía y la Radioterapia, que ha favorecido la realización de intervenciones quirúrgicas menos agresivas y tratamientos nuevos menos tóxicos, y que permiten preservar mejor zonas sanas del organismo no afectadas por el tumor aunque estén situadas próximas a la zona dañada.