El fuego calcinó una casa vieja usada como establo en Agolada

Las llamas destruyeron gran parte del edificio de dos plantas

Valoración Con: 1 estrella 2 estrellas 3 estrellas 4 estrellas 5 estrellas   votos ¡Gracias! Envíando datos... Espere, por favor.

Un día y dos incendios con un único denominador común: la falta de recursos de los afectados. Si en la mañana del lunes ardía la cocina de una humilde vivienda en Vilatuxe, por la noche, unos minutos antes de las diez se producía otro incendio en el número 1 del lugar de Couso de Abaixo, en la parroquia agolense de Borraxeiros, en este caso en una casa vieja deshabitada y destinada a establo y almacén. Allí tenían su hogar las cuatro o cinco vacas de la familia y algunos animales y se guardaban además los embutidos y las carnes de la reciente matanza. Los animales se salvaron y esa zona del inmueble, mientras que el resto de la edificación quedaba reducidas a cenizas, lo mismo que todos los alimentos que se guardaban en el interior.

Los vecinos salieron en auxilio de la familia, que reside en una casa anexa, y con la ayuda de cubas ayudaron a sofocar el incendio que se extendió rápidamente por el interior. Cuando llegaron los bomberos al lugar de se encontraron con el cobertizo ya casi calcinado.

La edificación tenía dos plantas y quedaron en pie las paredes de madera, mientras que el interior se derrumbó. Unos 60 metros cuadrados quedaron totalmente destruidos. Los bomberos retiraron parte de las tejas del tejado de la casa donde vive la familia y evitaron que el fuego se propagase. Emplearon diez mil litros de agua y diez litros de espumógeno.

Hasta el lugar se desplazó ya esa misma noche y también al día siguiente el alcalde de Agolada para conocer la situación de la familia. En la vivienda reside un vecino de unos 50 años que era albañil y está sin trabajo y que cuida a su madre octogenaria, que ayer aún se reponía de los nervios y del susto, y a su hermana discapacitada.

Se cree que la causa del incendio pudo ser un cortocircuito ya que la instalación eléctrica no estaba en buen estado y el propietario notó que saltó el automático poco antes. O podría haber sido también alguna chispa o algún rescoldo que prendiese en alguno de los materiales almacenados en el interior.

En el alpendre la familia guardaba además de las carnes y los embutidos de la matanza, alguna madera de castaño y leña, junto con aperos de labranza, maquinaria y otros enseres que se vieron reducidos a cenizas por culpa del fuego.