«Lo normal no me va mucho»

Ganó oros a medio ciclo olímpico, cambió de clase y ahora se plantea cruzarse los océanos

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19/06/2017 05:00 h

Támara Echegoyen (Ourense, 1984) ríe sin parar. Con una voz franca, habla deprisa y saca a todo su lado positivo.

-¿Prefiere competir sin presión, o está bien que todo el mundo crea que es la mejor?

-Es un arma de doble filo. Cuando todo el mundo cree que eres la mejor tienes que cogerlo desde el punto de vista positivo, que es que ellos creen en tus posibilidades, y sabiendo que a veces se distorsiona la realidad. Al principio, cuando vienes de la realidad de un oro olímpico o mundial, no puedes controlar las expectativas que se crean alrededor porque la gente solo ve el resultado final. Cuando no estás preparada es muy difícil saber ganar porque creas expectativas muy buenas, pero la realidad es la realidad. Tienes que saber perfectamente cuáles son tus puntos fuertes y débiles.

-Su único secreto es entrenar. ¿Compensa cuando uno no gana?

-Siempre compensa. Yo tengo la suerte de tener dos Juegos, y no ganar esta última medalla en Río me dio otra cosas que si la hubiera llegado a conseguir no tendría. Cuando pierdes esa posibilidad de alcanzar otro sueño, porque la vida está para alcanzar muchos sueños y no solo uno, hay una parte de ti que se queda rota, y gestionar todo eso y saber que es parte del proceso de que nos metimos en la competición es buenísimo. Porque al final el valor de todo es que el respeto y la admiración de todos habría sido igual sin ella. Son esas las personas que están todo el camino contigo, no las que aparecen y desaparecen en función de los resultados. He aprendido mucho de esta «derrota», y ahora soy mejor regatista que cuando gané una medalla en Londres. Esto forma parte de la vida que elegimos, y la derrota está dentro de ella, y levantarse es lo que te hace muchísimo más fuerte, así que espero que sigan viniendo de las de las dos. Pero que sigan viniendo, claro.

-¿Tuvo que dejar algo de lo que aún se arrepienta?

-Mmmm... No. A lo mejor en el momento sí, o en los malos momentos recuerdas algo que no hiciste y te hubiese gustado, pero ahora estoy muy contenta de dónde estoy y de lo que he hecho, y es verdad que he tenido que dejar pasar oportunidades, pero si miro atrás solo te diría que lo volvería a hacer. Y creo que esto le pasa no solo a los deportistas. Seguramente a ti también te pase, que hay momentos en los que tienes que decidir.

- La pregunta del millón: ¿veremos a Támara en la Volvo?

-No lo sé aún. La verdad es que sí estoy interesada, no solo en la Volvo, sino en proyectos nuevos o distintos en los que me pueda permitir tener nuevas habilidades como regatista. Y puede que haya una posibilidad, pero en mi cabeza hay muchos proyectos y no me cierro a ninguno.

-Cree que la vela oceánica está preparada de verdad para abrirse a la mujer o le va a costar?

-Creo que desde el punto de vista del rendimiento es un cambio grande al que todos tenemos que adaptarnos, no solo el mundo de la Volvo, sino las mujeres que quieran introducirse en él

-Empezó en Match Race con el ciclo empezado; cambió al 49er; la próxima, la VOR… ¿imagina un ciclo normal?

-(Ríe). No. Todos los proyectos que fui eligiendo siempre empezaban con algún tipo de dificultad, pero lo bueno es que siempre los elegí porque era lo que quería hacer. Y muchos empezaron con un no y salieron bien. Un amigo mío me dijo: ‘Támara, ¿no te das la cuenta de que no es la gente la que te dice no, sino que tú eliges todos esos proyectos que la gente te dice no’. Y puede ser un poco así. A lo mejor lo normal no me va mucho.

En corto

Dice que todavía no se siente de ningún sitio, pero le gustaría pasar una temporada larga en Australia y Nueva Zelanda.

-¿Sabe aburrirse?

-No, lo llevo fatal (ríe). Es uno de mis peores defectos. Tengo siempre algo que hacer. No sé aburrirme, pero a veces es necesario. Eso tengo que trabajarlo un poco más.

-Dice que es fundamental encontrar tiempo para relajar la cabeza en períodos de entrenamiento muy intenso. ¿Cuándo lo encuentra usted?

-Tengo muchas formas. Normalmente me tienen que obligar, y eso es muy bueno. Pero es verdad que yo disfruto de la vela tanto a nivel competitivo como de ocio, y tengo muchas vías de escape que me permiten seguir involucrada en lo que más me gusta, el mar, pero de una manera más relajada, y disfrutando no solo de la competición, sino del relax, de no tener la disciplina que tienen la campañas olímpicas u otros proyectos. Si estoy sola en casa me encanta leer y ver películas y, si quiero más actividad, tengo mil juguetes, como el kite. Tengo cosas de hacer y grandes amigos y grandes conversaciones, que es lo mejor para desconectar.

-Si pudiera comprarse un barquito en cualquier parte del mundo e ir allí para desconectar, ¿dónde estaría?

-No me compraría uno, Lo que haría es alquilarlo en diferentes partes del mundo. No tiene que ser muy grande.

-Aparte de familia y amigos, ¿qué es lo que más echa de menos cuando está fuera?

-Yo lo que más echo de menos es un armario. Porque estoy todo el día con la maleta.

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