Cuidar el cuerpo, jugar menos, saber elegir


13/06/2017 05:00 h

Las canchas de Roland Garros favorecen a los jugadores defensivos, con una preparación física sublime, capaces de mezclar piques cortos y cambios de dirección con las virtudes de un maratonista, y aguantar durante horas los peloteos largos implicados en ganar un punto. Mantener la concentración durante largo tiempo no es un tema menor. En los años setenta, la supremacía del hombre de hielo, Björn Borg, en el torneo de París era aplastante. Recuerdo que los jugadores llegaban al campeonato y miraban el cuadro para ver qué lejos podían llegar en el cuadro principal antes de enfrentarse al sueco. Antes de empezar a jugar, Roland Garros ya tenía un campeón. El vikingo se retiró a los veintiséis años habiendo ganado seis veces el torneo, un récord que muchos pensamos imposible de lograr.

Años después la incursión de raquetas de metal dieron al jugador una potencia desconocida y el juego de base se convirtió en una manera ofensiva de jugar desde el fondo, usando la derecha en tres cuartos de la cancha como una arma fundamental.

Nadal es el prototipo de tenista que juega bien en todas las superficies pero sin duda alguna es en tierra donde encuentra el máximo de su rendimiento. El español logró superar ampliamente el record de Borg y solidificar su leyenda con su décimo título de Roland Garros. ¡Diez títulos!

Impensable, maravilloso, real, el español ya es inmortal. Un hito en la historia del deporte que trasciende la credibilidad.

Luego de un tiempo largo sin victorias en un torneo del Grand Slam, con el cuerpo lesionado y lleno de dudas sobre su futuro mientras miraba su descenso en el ránking y el paso del tiempo, Nadal logró resucitar. En el Open de Australia, cuando se enfrentó a Roger Federer, los entusiastas del tenis extasiados ante el espectáculo pensamos que era un regalo de Navidad, un día memorioso, uno de los últimos. Una casualidad. Sin embargo, la actuación en este torneo confirmó la vuelta de Rafa al circuito con todas las armas que lo hicieron campeón. Su mente volvió a encontrar su lugar en la cima y cuando eso sucede Nadal es muy peligroso. El español puede volver a ser número uno, puede ganar otros torneos de Grand Slam. Solo necesita cuidar su cuerpo, jugar menos, saber elegir. Viejo es el viento, pero todavía sopla.

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