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Una Final Four de oro


Tal vez la mejor de los últimos años. Los cuatro grandes equipos de Europa clasificados. En un marco lleno de pasión, lujo y dimensiones galácticas. Tras seis meses de tensa competición, llega el todo o nada. Madrid, CSKA, Fenerbahce y Olympiacos reúnen todo lo que desea el aficionado, el profesional y los medios de comunicación. Una batalla muy abierta.

Atreverse a dar un pronóstico da vértigo. Todos han mostrado destellos NBA en la mejor competición europea de la década. Acertadísimo cambio de formato que ahora abre una nueva guerra. ¿Debe decirse el campeón a un fin de semana? ¿Veremos play offs a corto plazo en la Euroliga para coronar al campeón?

Vayamos a los cruces. El gran dominador del baloncesto europeo es, de largo, el CSKA de Moscú. Catorce Final Four en los últimos quince años. Ni más ni menos. El presupuesto más largo de Europa. Apoyo financiero sin igual. Pero nada que ver con el fútbol: el Celta, por ejemplo, mueve bastante más pasta que los millonarios rusos. Los rojos defienden la corona de Berlín 2016 y se basan en tres aspectos. Por un lado la defensa de cambios constante. Desde el primer segundo. No hay bloqueo que no lleve parejo cambio de asignación. Segundo, un uso muy amplio de la plantilla. Con larguísima rotación. Y por último, la mejor pareja exterior del continente. De Colo y Teodosic.

Enfrente se mide el equipo donde la ley la marca un tipo llamado Spanioulis. Todo gira en torno al mejor jugador griego de la historia. Un verdadero killer de las grandes citas. Siempre son el equipo con menos dinero en estas citas. Pero cumplen sin piedad. Incluso llevando hasta la agonía su presencia en la Final Four (enorme desgaste para eliminar al Efes Pilsen). Sus gestas se basan en la heroica. En el duelo del pobre frente al poder. Junto al Madrid, su columna vertebral, se basa en jugadores nacionales. Y eso se nota en la química.

Y llegamos a nuestra semifinal. Un proyecto al alza, con pasos firmes. Así es el Fenerbahce. Con dos serbios como jefes de tropa. El coach Obradovic y un todoterreno como es Bogdanovic. A ellos se une la fuerza descomunal de Udoh y el punto de descontrol que pone el yanqui Dixon. La exhuberancia física del checo Vesely ofrece un duelo de altos vuelos con el madridista Randolph.

Los de Pablo Laso han sido los mejores de Europa. Primeros en la real liga europea. Ahora toca soportar la presión turca, de equipo y público. Llull y Randolph deben asumir galones. Pero el gran seguro del equipo es el mexicano Ayon. Un verdadero titán. Veremos cómo asume el Madrid jugar en Estambul. Los seis partidos de este año en la caótica ciudad turca se saldan con grandes altibajos.

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