El presente y el futuro en la Caja Mágica


15/05/2017 05:00 h

Extraordinaria final del Madrid Open en la Caja Mágica. Tras un inicio con poco ritmo y fallos de ambos jugadores, Thiem aprovechó la tensión con la que saltó a la pista Nadal para romper su servicio en el tercer juego. Poco a poco mejoraron su nivel los dos y el público pudo disfrutar de un grandísimo espectáculo. Con el partido igualado, una vez que Rafa recuperó el break, los últimos juegos del primer acto tuvieron un ritmo trepidante, con bolas de set de los dos lados, antes de que el español firmase el ajustado 10-8 a su favor del tie-break.

Con la inercia de la victoria, Rafa rompió el servicio de Thiem en el primer juego del segundo set, lo que al final sería definitivo. Parecía que se repetía el guion de Barcelona, donde el austríaco había cedido la primera manga, sin embargo Thiem volvió a elevar su nivel y salvando tres bolas de partido con 5-3. Tuvo hasta su oportunidad para igualar a 5 y obligó a Rafa a sacar todo su potencial para doblegarle tras más de dos horas en pista. La final fue un espectáculo entre dos jugadores en una forma excelente. Rafa está impresionante: rápido, agresivo, tratando de llevar la iniciativa con todos sus golpes y, cuando no puede conseguirlo, contragolpeando como en sus mejores momentos. Su saque hace más daño, y con su revés consigue puntos que antes no lograba. Ante un rival extraordinario, poseedor de un buen servicio y unos formidables golpes de fondo, hubo de recurrir precisamente al revés cruzado para sorprender, y sobre todo a la dejada para cortar el ritmo infernal del austríaco y conseguir puntos decisivos

Thiem demostró que a partir de ahora hay que contar con él para las grandes citas y que es un firme candidato en un futuro próximo a ganar algún grande. Le falta mejorar su volea y una mayor variedad de golpes de toque para alternar con su potentes golpes de fondo, pero ya con lo que tiene es un rival temible para cualquiera. De Rafa solo añadir que está en la forma ideal para afrontar el desafío de conseguir su décimo Roland Garros. Por medio está Roma, pero confiemos en que Italia no altere las excelentes sensaciones del campeonísimo español.

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