El día que Seve enseñó Augusta a Sergio García


19/04/2017 05:00 h
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Cuando Sergio García clavó su tee a la derecha del todo en el play off del 18 del Masters, mi mente voló a 1999. Tuve la oportunidad de seguir la ronda de prácticas que aquel prometedor amateur jugó en Augusta con Seve Ballesteros y Chema Olazábal. Un aprendizaje, con trucos y consejos de dos leyendas, que le habrá acompañado toda la vida. Seve le hizo dar tres salidas en el 18. En la primera, Sergio pegó desde el centro y su bola terminó algo a la derecha; en las siguientes, Seve le aconsejó salir desde el extremo derecho del tee y jugar una bola apuntando al bunker de la izquierda para que luego abriese y terminase en el centro de la calle. Así sucedió. Perfecto. Y así pasó en el play off con una salida que alfombró su victoria, cuando la bola de su rival, Justin Rose, estaba complicada. «Que se te quede grabado», le había dicho Seve. Y lo hizo.

Aquella ronda de 1999 estuvo repleta de consejos de Seve y Chema. Ballesteros le colocaba tees en diferentes greenes, en las zonas donde suelen estar las banderas típicas del domingo del Masters, para que las ensayase. Le insistía en la necesidad de dejar la bola en zonas que permitiesen patear cuesta arriba, porque la dureza de las plataformas de Augusta complica cualquier tiro hacia abajo. Le indicó los lugares desde los que jugar agresivo y en donde tomar precauciones, como el 11, con agua a la izquierda. «Tirar a green es un error, porque puedes terminar haciendo un doble bogey; mejor ir corto de green», le contó.

A Sergio lo había conocido años antes en el Campeonato de España sub-21, e hicimos buenas migas. Después de reencontrarme con él en aquella ronda de prácticas del Masters, lo volví a ver en un evento en el 2000, cuando le hice de cadi. Y volví a llevarle la bolsa durante el BMW del 2001 en Múnich, porque el suyo estaba enfermo y prefirió que le aconsejase yo y no un cadi local o su hermano. Sergio ya era una estrella, pero seguía siendo un chico espontáneo y directo. Terminó séptimo. «Alvarito, ya puedes decir que tienes un top-ten en el tour europeo», me felicitó divertido. Aunque era una figura de nivel mundial, me pedía consejo en algunas caídas.

¿Por qué llegó a recelar Sergio de Augusta? Cuando le hice de cadi ya vi que es muy perfeccionista. Yo le repetía la frase de Bob Rotella, el gran psicólogo: «El golf no es un deporte de aciertos, sino de errores». Pero con los años comenzó a aceptarlos.

Sergio García termina madurando y ganando en Augusta por varios motivos. Él necesita divertirse cuando juega, y ha alcanzado una estabilidad emocional óptima. Si está contento, es casi imparable, como se ve en la Ryder, donde juega más arropado, dentro de un equipo, y disfruta. A esa alegría ha contribuido Angie, su prometida, una chica de Texas y familia de deportistas. Luego está la parte mental, la aceptación de los errores. Se vio en el domingo del Masters, donde soportó los fallos del 10, 11 y 13 para encadenar luego aciertos.

Así ganó el Masters, cerrando el círculo español. Seve le dejó una nota a Chema en 1994: «Fuenterrabía, eres el mejor del mundo, ten mucha paciencia, que los demás fallarán». Olazábal lo hizo con Sergio: «Estás jugando muy bien, ten paciencia y acepta los errores, que podrás ganar».

Álvaro Martínez-Rumbo fue campeón gallego absoluto e hizo de cadi a García en el BMW de Múnich en el 2001

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