EL TERCER TIEMPO

De Celso a Iago


Tuvo el triunfo el Deportivo en la pifia de Roncaglia que desaprovechó Borges y luego no engancharon bien ni Joselu ni Bruno Gama. Pero el partido lo capitalizó Iago Aspas, hábil para sacudirse la vigilancia de Albentosa moviéndose con pies de plomo a sus espaldas y sutil para volear el único gol de un pulso táctico al que le faltó veneno. Tantas veces esquivos para el 10 del Celta, ahora los derbis redondean la mejor temporada de su vida. De Borges a Aspas: los matices terminan casi siempre desnivelando un deporte tan cerrado como el fútbol ayer.

Como el Deportivo de las últimas semanas, al Celta le sentó bien la agitación de su serie de partidos. Dicen algunos entrenadores que, en cuanto se consume media temporada, el futbolista prefiere competir dos veces por semana y evitar de esa forma las rutinarias sesiones de preparación. El triunfo en el pesado viaje de Rusia sirvió al Celta para reconciliarse consigo mismo de un cierto bache en la Liga. Y esa confianza la reivindicó marcando el ritmo inicial del derbi y manejando la situación al final ya con el marcador a favor.

Al Dépor le costó tomarle el pulso al partido. Porque no siempre un alto número de centrocampistas asegura la posesión. Aunque tampoco sufría demasiado, su juego no estaba a la altura de su papel de local en el derbi. Mel rehízo al equipo con ajustes tácticos a partir del descanso. Pero el fútbol pertenece a los futbolistas. En un grave error, Albentosa perdió de vista a Aspas, le concedió un mundo para lo que necesita el 10 del Celta, y el derbi se tiñó de celeste.

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