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Investigan el primer caso de dopaje tecnológico en el ciclismo

La UCI ha confirmado la apertura de una investigación en torno a una ciclista belga que podría haber utilizado un motor en su bicicleta

La Voz 30 de enero de 2016. Actualizado a las 20:40 h. 6

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Femke Van den Driessche

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El dopaje en el mundo del ciclismo vuelve a ser polémica pero esta vez no por la limpieza de los propios ciclistas. Según el portal de ciclismo Ciclo 21, la Unión Ciclista Internacional (UCI) estaría investigando a la corredora Femke Van den Driessche, después de haber hallado en su bicicleta un elemento ilegal. La ciclista belga, participante en la carrera sub-23 de ciclocross en Zolder, contaría con la ayuda de un motor en su bicicleta. Según el comunicado «la UCI confirma que, siguiendo las regulaciones sobre fraude tecnológico, una bicicleta ha sido apartada para una posterior investigación en los controles realizados en la carrera femenina sub-23 de los Mundiales de ciclocrós. Esto no afecta a ninguna de las corredoras del podio».

La sombra de la duda se apodera de la corredora, de 19 años, que este año había conseguido alzarse con el título de Campeona de Europa de la especialidad de ciclocrós, y una de las favoritas en la prueba en la que, supuestamente, habría cometido la infracción. Aún así, la corredora belga tuvo que retirarse de la prueba cuando todavía faltaba una vuelta para el final por una avería mecánica. De confirmarse las sospechas, Femke Van den Driessche podría enfrentarse a una sanción de mínimo seis meses y a una multa de entre 18.000 y 180,000 francos suizos.

Aunque nunca se ha detectado ningún tipo de motor en los controles tecnológicos que se realizan, la polémica sobre el dopaje tecnológico en las bicicletas no es cosa de hoy. En la Vuelta Ciclista a España del 2014, el foco de la sospecha apuntó a Hesjedal. El ciclista sufría una caída en plena carrera y los rumores decían que la rueda de su bicicleta seguía girando a pesar de estar en el suelo. También Fabián Cancellara tuvo que remar contra los rumores después de «ir como una moto» en el Tour de Flandes y en la París-Roubaiz del año 2010.

En España, fue Contador el que entró en las sospechas de trucar su bici. Según publicaba el diario L'Equipe, durante la subida al Mortirolo, en pleno Tour de Francia, el corredor de Pinto pinchaba y su compañero de equipo Iván Basso le prestaba su rueda. El diario galo aseguraba que ambos continuaron la carrera como si nada, y que el pinchazo no había existido, que lo que había era un motor dentro de las bicis.

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La UCI siempre se ha manejado entre dos aguas. Por un lado, niega la existencia de este tipo de trampas. Por el otro, realiza controles (antes del Giro, fueron en la París-Niza y la Milán-San Remo) y suelta perlas como la su responsable técnico y de material, Jean Wauthier: «Nos consta que ya se está experimentando con cuadros fotovoltaicos que pueden transformar la luz del sol en energía». Tampoco contribuyen los comentarios como los del el ex ciclista Davide Cassani, que afirma haberlas visto.

Al parecer, estos motores son tan pequeños como una memoria USB, silenciosos, ilocalizables, indetectables con rayos X, con potencia para mantener una velocidad de 50 kilómetros por hora y con una autonomía de 90 minutos. Además pueden ir colocados en varias partes de la bicicleta como: en los cuadros, en los bujes de las ruedas o incluso camuflados en los botelline de las bebidas. Sin duda, una batalla más contra la que pelear por la limpieza de este deporte.

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