Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad
0
0
0
0
Publicidad

La alemana Kerber rompe los pronósticos y gana el Abierto de Australia

La número seis del ranking mundial venció en la final a la gran favorita, la estadounidense Serena Williams

DPA 31 de enero de 2016. Actualizado a las 12:59 h. 0

Ampliar imagen

0
0
0
0

La alemana Angelique Kerber dio hoy el golpe en la final del Abierto de tenis de Australia al batir por 6-4, 3-6 y 6-4 a la estadounidense Serena Williams, gran favorita, y conquistar el primer Grand Slam de su carrera.

La número seis del ranking mundial, que a sus 28 años disputó su primera gran final, impidió así que Williams igualara el récord de 22 grandes en la Era Abierta, una marca que seguirá ostentando en solitario la legendaria alemana Steffi Graf.

Australia era la segunda oportunidad que tenía Williams de empatar el récord de Graf. En la primera, en el US Open 2015, la número uno se despidió en semifinales. En Melbourne quedó todavía más cerca, pero la sorpresa fue igualmente mayúscula.

Williams llegó a la final sin ceder un solo set en el torneo y contaba por victorias sus últimas ocho finales de Grand Slam. La última vez que cayó por el título fue en el US Open 2011.

Por ello, ganar a Williams en el partido decisivo de un Grand Slam es el mayor desafío en el tenis femenino actual, y posiblemente uno de los mayores retos del deporte.

Kerber, que escalará hasta la segunda posición del ranking, la superó en dos hora y ocho minutos y dejó a salvo el récord de Graf al menos por unos meses más. Sin embargo, le quitó a la ex tenista el honor de ser la última alemana en ganar un grande. Desde Graf en 1999, ningún tenista, hombre o mujer, alemán había levantado alguno de los cuatro torneos más importantes del tenis.

Ampliar imagen

El partido arrancó con sorpresa, pues Williams cedió su servicio con 1-1 y Kerber mantuvo su saque en el juego siguiente para colocarse con 3-1 en apenas 12 minutos.

La costó a la número uno adaptarse al juego de Kerber, la primera zurda con la que se midió este año en Melbourne. La estadounidense no era capaz de leer el revés de la alemana, que además apenas cometía errores desde la línea de fondo.

Visiblemente incómoda sobre la pista, Williams intentó darse ánimos en cada punto que ganaba, chillándose a sí misma con gritos ensordecedores. Y aunque recuperó el break para ponerse 3-3, volvió a entregar su servicio en el siguiente juego con una derecha de volea a media pista que se fue larga, su décimo cuarto error no forzado hasta ese momento. Iba subida de revoluciones la estadounidense.

Kerber ató el set en 39 minutos, el primer parcial en contra de la estadounidense en las dos semanas de torneo.

La alemana, que hasta entonces había tenido los nervios de acero, fue presa de las dudas en el cuarto juego del segundo set, cometió dos dobles faltas y entregó su saque.

Kerber pasó ahí los peores momentos del partido, lo que hinchó de confianza a Williams. Y cuando la estadounidense está inspirada, es prácticamente imparable.

Quizás por eso, la alemana solicitó ir al servicio nada más perder el segundo set. Más calmada, entró en la pista, ganó su saque y rompió a Williams. Estaba break arriba y a cuatro juegos de ganar su primer Grand Slam, pero cuatro juegos frente a Serena es un mundo.

La número uno se lo hizo saber en el siguiente game al recuperar el break, pero entonces llegó lo que pocos esperaban: en un juego de más de diez minutos y con intercambios para todos los gustos, la alemana salvó dos ventajas a favor de Williams con sendos «dropshots» y se colocó 4-2. Aumentó la diferencia a 5-2.

La estadounidense reaccionó entonces contra las cuerdas y volvió a quebrar a Kerber para sacar con 5-4 abajo. Necesitaba ganar el juego para seguir con vida en el partido. Pero no lo consiguió: un error no forzado de derecha a media pista le dio el campeonato a la germana, que se tiró sobre el cemento y empezó a llorar de alegría.

Publicidad

Comentarios 0