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Andy Murray elige pelear

El escocés jugará la final de Melbourne ante Djokovic, tras desgastar a Raonic

30 de enero de 2016. Actualizado a las 01:04 h. 1

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Grita Andy Murray y a cada rugido el partido sube de intensidad. Cuatro horas y tres minutos de desgaste para tumbar al gigante Milos Raonic, un armario de 196 centímetros y 98 kilos, dotado de largos y musculosos brazos que imprimen zambombazos con el servicio. El outsider que estaba llamado a protagonizar la sorpresa del año en Melbourne se dejó un par de capítulos por terminar. Así se escribía el partido al menos hasta mediado el cuarto set. El mangallón nacido en Podgorica (Montenegro), mermado desde un rato antes por una molestia en la ingle derecha, empezó a encoger. Sus tiros no hacían tanto daño, su potencia no era la misma y el escocés aprovechaba uno de sus mejores registros, el aguante. Así que Murray se medirá mañana en la final del Open de Australia con Novak Djokovic (Eurosport, 9.30). El británico encara su quinta final en Melbourne, sin ningún título aún, y con la herencia del desgaste de sus dos últimos encuentros, mientras que el serbio persigue su sexto trofeo en la Rod Laver Arena, la pista donde gobierna como en ninguna otra. 

El partido lanza dos mensajes. Que Murray, antes que los jóvenes, está preparado para aprovechar cualquier resquicio que dejen los mejores (de los que les separa un fino pero sensible trecho) y que Raonic oposita en serio al cartel de alternativa-seria-a-los-de-siempre. Aconsejado desde hace unos días por Carlos Moyá, el canadiense parece haber encontrado un cierto orden en su potente propuesta sobre la pista. 

El partido estuvo parejo durante esos tres primeros sets. Pero las asistencias médicas a Raonic, en el vestuario y dentro de la pista, anunciaban su capitulación. Un jugador de su tamaño, ya con una movilidad reducida, dificultaba sus desplazamientos. Demasiado complicado ya. 

Hasta entonces, el canadiense jugó a ganar puntos, y el escocés a equilibrar su cuenta corriente, a correr, contragolpear y arriesgar de forma muy medida. Lo explican los datos, tal como preveía cualquiera. El gigante lanzó 23 aces, algunos por encima de 230 kilómetros por hora, mientras que Murray, un sensacional sacador, solo conectó nueve servicios directos. Con el paso del partido el saldo del discurso ofensivo del norteamericano se fue escorando, 72 winnners y 78 errores no forzados, por el equilibrio de su rival, 38 ganadores por 28 fallos imprevistos. 

Serena, a un paso de Graf

Serena Williams juega la final (Eurosport, 9.30) con la alemana Angelique Kerber. El reto, ganar y sumar 22 grandes, como Steffi Graf.

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