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La inocencia del Sporting desencadena al Madrid

El equipo de Zidane abusa de los asturianos. Cristiano agrede sin castigo a un rival, y Bale y Benzema se lesionan

colpisa 17 de enero de 2016. Actualizado a las 20:04 h. 1

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Se desconoce todavía si Zinedine Zidane es un entrenador adecuado para el Real Madrid. En dos partidos al frente del equipo blanco las condiciones han resultado tan propicias y las goleadas tan claras ante rivales débiles que no ha podido atisbarse algún cambio reseñable en sus tácticas más allá de su confianza en Isco por delante de James Rodríguez. La segunda víctima de la estrella de Zizou fue el Sporting de Gijón, un club en zona de descenso con numerosos problemas para marcar fuera de casa y demasiadas facilidades para que sus adversarios sumen goles.

La combinación de fortalezas de unos y debilidades de otros explotó pronto porque si el Sporting tenía alguna opción de no perder en el Santiago Bernabéu poco tardó en desperdiciar esa posibilidad. Los bisoños futbolistas de Abelardo demostraron su inexperiencia y falta de aplomo cuando los ávidos jugadores de Zidane les presionaron en los primeros momentos para marcar y olvidarse de cualquier resistencia. Entre los temblores de los visitantes y las pruebas atrevidas de Abelardo para sorprender al Real Madrid apareció Bale en un saque de esquina lanzado por Kroos para anticiparse a Sergio Álvarez, quien regresaba dos meses después de una lesión, y marcar el primer gol. Después, la avalancha blanca se precipitó sobre un poco acertado Pichu Cuéllar y sobre una defensa que concedió con generosidad oportunidades a uno de los conjuntos con mejor puntería del planeta. Así, Cristiano colocó con la izquierda el segundo gol tras un fallo del joven de 18 años José Meré, Benzema celebró su partido 300 con el Real Madrid con un acrobático remate tras un magnífico centro con la derecha de Bale y Ronaldo cerró el ciclo de cuatro goles en veinte minutos y cualquier posibilidad de sorpresa.

Desencadenado el Real Madrid, el equipo de Abelardo no supo reaccionar a la voluntad de disfrutar de los madridistas. Se repartieron los blancos toques cortos y veloces, malabarismos y virguerías para regodearse en su atracón. Pocas respuestas envió el equipo gijonés. Sin contundencia, sin fuerza en los balones divididos y con una presión efectiva sólo en el centro del campo, los atacantes blancos se escabulleron entre sus zagueros como pescados en el río ante el pavor de Cuéllar. Con esas condiciones favorbles el Real Madrid se recostó y consideró la goleada cómoda, en el descanso deportivo para otra semana convulsa fuera del césped. Ni la sanción de la FIFA para no fichar ni la supuesta imposibilidad legal de de David Bettoni para ejercer de segundo entrenador enturbiaron a los madridistas. Sólo una nueva lesión de Bale sacó del sueño a los aficionados del Santiago Bernabéu antes del descanso.

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La segunda parte únicamente varió porque Abelardo ordenó más exigencia a los suyos y la pelota tardó más en llegar a los arietes madridistas. Con ambiente realtivamente festivo los visitantes elevaron su nivel de agresividad a consecuencia de la goleada y detalles de lucimiento de los merengues. Se crispó el ambiente y la tendencia a sestear se rompió con discusiones entre futbolistas a falta de mayor debate en el aspecto deportivo.

Pero el fútbol perdió con el cambio. La respuesta rojiblanca azuzó a los madridistas, que recuperaron el proyecto de otra nueva goleada. Sin embargo, lo que desestablizó la paz fue una cabalgada de Jony, el más acertado de los visitantes, que acabó con gol de Isma López y alivio honorífico de los rojiblancos. Casi de inmediato Zidane perdió a Benzema por lesión y entonces los blancos decidieron abandonar la pelea en el partido y ceder al Sporting la posesión. No querían perder más hombres para días de mayor exigencia. Entonces el conjunto asturiano ofreció una mejor imagen, un estilo más adecuado a lo que busca su entrenador gracias a disponer la iniciativa. Pero para entonces cualquier opción de éxito en Madrid se había esfumado por la inocencia de un cuadro en el que sólo tres futbolistas habían pisado antes el Santiago Bernabéu y que sufrió de manera letal el acierto de los arietes blancos mientras estuvieron sanos. Zidane sólo tuvo que disfrutar de su asiento privilegiado.

Agresión de Cristiano

A pesar de tener el marcador más que a favor y de disfrutar de un partido cómodo, Cristiano Ronaldo volvió a liarla, aunque solo para algunos. A los diez minutos del segundo tiempo, en una jugada con Nacho Cases, el portugués le soltó una patada sin balón, que Undiano Mallenco ni pitó ni sancionó. La imagen corrió como la pólvora por las redes sociales y, aunque no es la primera vez que Ronaldo se comporta de esa manera, ni los árbitros ni los comités han decidido sancionarle.

Ficha técnica

Real Madrid: Keylor Navas, Carvajal, Pepe, Varane, Marcelo, Kroos, Modric, Isco (James Rodríguez, min. 60), Bale (Jesé, min. 46), Benzema (Kovacic, min. 65) y Cristiano.

Sporting de Gijón: Cuéllar, Lora, Luis Hernández, Jorge Meré, Isma López, Sergio Alvarez (Rachid, min. 61), Nacho Cases, Jony, Halilovic (Ndi, min. 46), Alex Menéndez y Guerrero (Tonny Sanabria, min. 72).

Árbitro: Alberto Undiano Mallenco (C. Navarro). Mostró la tarjeta amarilla a Guerrero y Modric.

Goles: 1-0: min. 7, Bale. 2-0: min. 9, Cristiano. 3-0: min. 12, Benzema. 4-0: min. 18, Cristiano. 5-0: min. 41, Benzema. 5-1: min. 62, Isma López.

Incidencias: Partido correspondiente a la jornada 20 de la Primera División, disputado en el estadio Santiago Bernabéu. Se guardó un minuto de silencio en recuerdo de Manuel Velázquez, exfutbolista del Real Madrid. Los futbolistas visitantes salieron al campo con una camiseta con el lema 'Animo Bernardo', en apoyo a su compañero recientemente lesionado. Lleno. Aproximadamente 2.000 seguidores del Sporting en las gradas.

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