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El resurgir de Tamara Abalde

Después de cinco jornadas, la gallega, ahora en el Cadi La Seu, es la española más valorada y que más anota en la Liga Femenina de baloncesto

Vigo / La Voz, 21 de octubre de 2015. Actualizado a las 16:37 h. 2

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La mejor Tamara Abalde asoma de nuevo. Lo admite ella misma -«he vuelto a disfrutar jugando al baloncesto», confiesa- y lo confirman los números. La baloncestista viguesa del Cadi La Seu se sitúa tras cinco jornadas de Liga Femenina como la quinta jugadora mejor valorada (19, 2) y la primera española de ese ránking. Le avalan unas medias de 17 puntos y 6,6 rebotes en estos primeros partidos, estadísticas que se dispararon en el choque contra el Añares Rioja del domingo y que la llevaron a figurar en el quinteto ideal de la jornada.

Este resurgir le llega a Tamara a los 27 años y tras dos temporadas complicadas y de contrastes. Por un lado, en el Perfumerías Avenida consiguió sus primeros títulos y vivió «cosas que nunca habría podido vivir en otro sitio», según sus propias palabras. También siente que puso todo de su parte y que estuvo «al nivel exigido» siempre que le dieron la oportunidad de jugar. Pero por otro, no dispuso de los minutos que esperaba cuando tomó la decisión de fichar por uno de los grandes de la máxima categoría del baloncesto femenino, una situación que no quería prolongar por más tiempo.

Esa falta de protagonismo llevó a la hija del exjugador Alberto Abalde -y hermana del actual baloncestista del Joventut Badalona- a cambiar de aires en busca de un giro en su carrera. Dejó un grande por un club más modesto para volver a sentirse jugadora. Su rendimiento hasta la fecha indica claramente que no se ha equivocado. «Estoy cómoda con el equipo, con la forma de jugar que tenemos y me estoy sintiendo muy bien», valora. Tampoco niega que la confianza del entrenador, Joan Carles Pié, ha sido clave. «Cuando tienes minutos y puedes hacer tu juego sin la presión de que te vayan a sentar todo es mucho más fácil», se sincera. El curso pasado disputó una media de nueve minutos por partido en la Liga (por 27 en los que va de esta) con un promedio de 2,7 puntos y valoración de 2,6.

Formada en las categorías inferiores del Celta femenino, dejó Vigo por la Liga Universitaria de Estados Unidos y, tras su paso por Rivas Futura y Unión Navarra, probó suerte en Francia antes de regresar a España. «No me he arrepentido de ninguna de mis decisiones a la hora de fichar. Puede irte mejor por unas cosas o por otras, pero de todo he sacado enseñanzas positivas». Ahí incluye sin dudarlo su paso por Salamanca, del que va a guardar muy buenos recuerdos. «Decidí fichar porque creí que era el momento y que estaba preparada. Jugar en Salamanca es especial, en ese pabellón y con esa afición, aparte de ganar mis primeros títulos como profesional. No creo que me equivocara», sentencia.

Hace balance desde la distancia, porque su presente y su futuro ahora son otros y no los cambia por nada. En el Cadi La Seu se ha encontrado a una plantilla muy joven, donde ella es novata y veterana en edad a la vez. Pero la acogida no ha podido ser mejor. «La dinámica del equipo es muy buena y se nota en el partido. El ambiente es magnífico y con las compañeras que tengo es imposible no llevarse bien», celebra. Salvo una jugadora lituana y otra serbia que, como la propia Abalde, se han adaptado «a la perfección», el resto de integrantes del grupo son españolas.

Convencida de que su equipo va a «dar guerra en una liga loca» tras un inicio complicado, ella también está dispuesta a seguir en la misma línea. La sombra de la selección planea. «Siempre he dicho que jugar con España es especial, que de los mejores recuerdos que tengo de baloncesto, muchos son con ella. Me encantaría volver, está claro». Mientras, se centra en dar lo mejor de sí misma en su equipo porque es «lo único que depende» de ella.

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