Ciclismo | Operación puerto

De gregario de lujo a testigo clave

El gallego Marcos Serrano declara hoy por su vinculación con Eufemiano Fuentes

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Era la antesala de la semana decisiva del Giro de Italia del 2006. Una etapa de transición para afrontar las rampas llamadas a dictar sentencia en la carrera. Marcos Serrano (Chapela, Redondela, 1972) terminó los 171 kilómetros entre Livorno y Sestri Levante sin ningún contratiempo. Después de atravesar la línea de llegada se marchó con el resto del Liberty Seguros hacia el hotel. Sin embargo, tras la cena aparecieron las primeras complicaciones. Al ciclista gallego le subió la fiebre de forma repentina y comenzó a vomitar. El médico de la formación azul, Sergio Quilez, decidió el trasladado del corredor a el hospital de Tortona, una pequeña localidad a 77 kilómetros de Milán. Allí fue tratado durante el fin de semana y luego permaneció diez días ingresado en un centro hospitalario de Vigo, donde se le diagnosticó una «intoxicación medicamentosa», aunque él siempre sostuvo que había sido un virus.

Pero, horas después de encontrarse indispuesto, según aseguró la Guardia Civil, la mujer de Serrano envió un mensaje telefónico a Eufemiano Fuentes en el que le pedía explicaciones por lo que le había ocurrido a su marido. La comunicación fue interceptada por la policía. Y mientras Marcos Serrano todavía se encontraba convaleciente en la cama de un hospital, el huracán de la operación Puerto atormentó al ciclismo. Entre los papeles que los agentes hallaron en los dos pisos que la trama dedicada al dopaje tenía en Madrid, los investigadores constataron anotaciones relacionados con el hombre cuyas gestas sobre el asfalto habían provocado admiración en toda Galicia.

La relación con el médico canario

Los responsables de desarticular la red aseguran que las anotaciones en las que aparecen los nombres en clave número 13, Alcalde, MS o SRR corresponden al ciclista que hoy está citado para declarar como uno de los testigos clave en el juicio contra Eufemiano y Yolanda Fuentes, Labarta, Manolo Saiz (quien era su director en el Liberty y que reconoció durante su declaración la semana pasada que le había dado carta blanca para que su médico fuese Eufemiano y no el del equipo) y Vicente Belda. Junto a Serrano, también prestarán su testimonio Ivan Basso y el alemán Jorg Jaksche, pero cualquiera de los dos parece, de antemano, menos determinante que el del gallego.

Las acusaciones confían en que aquel escalador todo terreno que supo adaptarse a la figura de gregario de lujo, que escoltó de manera disciplinada a nombres ilustres como Fernando Escartín, Roberto Heras o Joseba Beloki, aclare si aquel incidente de hace siete años en Italia está relacionado con algún producto o transfusión sanguínea supervisada por Eufemiano y el hematólogo Merino Batres (excluido del juicio por padecer Alzheimer). En caso afirmativo, en el supuesto de que Marcos Serrano contradijese todo lo que sostuvo en el pasado sobre aquel episodio, que atribuyó una y otra vez a un proceso vírico, habría aparecido otro hilo sólido para vincular a los cabecillas de la trama que cayó con la operación Puerto con un delito contra la salud pública.

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Marcos Serrano. alberto lópez