Real Madrid

Varane, el central moderno del siglo XXI

La calma parece una constante en un chaval de 19 años que se ha asentado perfectamente en el convulso Real Madrid

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Y el niño se hizo hombre. Raphael Varane (Lille, Francia. 25-4-1993) demostró ante el Barcelona que el Bernabéu no le asusta. Tras su brillante partido frente a los azulgrana todo son elogios para un central que está llamado a hacer grandes cosas con el Real Madrid y con la selección francesa (Didier Deschamps le premió este jueves con la convocatoria para el amistoso del próximo miércoles ante Alemania). Y es que el defensa galo, de padres martiniqueños, firmó un partido perfecto en la ida de las semifinales de Copa. Un encuentro que ha podido ser el punto de inflexión para este joven que hace dos temporadas llegaba al club blanco procedente del Lens por 10 millones de euros y bajo la recomendación de Zinedine Zidane.

«¿Quién es ese chico?», se preguntaron muchos aficionados cuando conocieron su fichaje. El tiempo ha premiado el trabajo de Varane, que ha demostrado tener estrella tras superar el complejo reto de suplir, junto a Carvalho, el eje central donde Sergio Ramos y Pepe son habituales. No solo cumplió con creces, sino que se puede decir que ya es competencia directa de ambos.

El defensa francés no podía esconder su alegría en la zona mixta del Santiago Bernabéu: «Ha sido mi mejor partido con la camiseta del Real Madrid y quiero seguir así». Se reivindicó en el escenario perfecto y ante el rival idóneo. Tuvo la intuición suficiente para salvar un gol en la misma raya, para ganar a Messi en cada carrera, para dar confianza a Diego López y para elevarse sobre su 1,91 de estatura y hacer el gol del empate. Aporta calma, sensatez, no tensiona a los rivales, ni sobreexcita a sus compañeros. Pese a su juventud siempre ha demostrado tener una pausa propia de jugadores experimentados. Rápido al corte, bien colocado y haciendo su trabajo fácil para una demarcación que por historia siempre ha sido muy complicada en el conjunto madridista: es el undécimo central en siete años y el decimoquinto desde el año 2000.

Varane tiene las cualidades que debe tener un central del siglo XXI y pide a gritos la titularidad en un equipo con una defensa formidable.

Unas facultades que le hicieron fundamental en el Lens y en la selección francesa sub-21 antes de aterrizar en Madrid, donde firmó por cinco temporadas. Mourinho le aseguró que tenía hueco en su equipo y que si llegaba no era para ser cedido. Guiado por los consejos de su protector para adaptarse e integrarse en el conjunto blanco, ha sabido esperar su momento.

«Ahora mismo prefiero pensar en mi educación»

Del mismo modo que supo hacerlo cuando, con la mayoría de edad recién estrenada, viviendo con sus padres y, estudiando para aprobar el Bachillerato, los grandes clubes de Europa se interesaron por él. Con apenas 23 partidos en el Lens había logrado que Manchester United, Milan, PSG o Real Madrid hicieran cola a las puertas del despacho de su agente para conseguir su fichaje. Todos querían saber dónde terminaría, pero cuando fue preguntado al respecto contestó con coherencia: «Ahora mismo prefiero pensar en mi educación». Su mente estaba centrada en los libros. Aprobó la Selectividad en letras puras y en unos meses pasó de las bibliotecas a estar sobre el césped de Valdebebas. Un giro radical que hubiera desestabilizado a cualquiera. Pero Raphael es distinto. La calma parece una constante en este chaval que se ha asentado perfectamente en el convulso Real Madrid de Mourinho.

Fuera de los terrenos de juego es prácticamente invisible. Thievy Bifouma, delantero de la UD Las Palmas y excompañero de Varane en la sub-19, relata que es introvertido y recoleto. «Cuando nos daban el día libre él prefería quedarse en el hotel. Completamente dedicado a pensar en su oficio. Es como un monje», comenta. Durante el año y medio que lleva en Madrid no ha levantado la voz ni una vez, ha rendido siempre que se le ha reclamado y ha sabido lidiar con temporales, como cuando 'Mou' le utilizó para castigar a Sergio Ramos. Su discreción y estabilidad han sido su mejor aval, pero este 2013 representa para él su particular doctorado.