El Celta regresa a su espacio natural cinco años después. Como sucediera en el último ascenso, el Málaga será su rival de bienvenida en Balaídos. A los dos le corresponde la tarea de inaugurar a las siete de la tarde un nuevo ciclo liguero. Para los vigueses, con la plantilla todavía incompleta, con el objetivo de sobrevivir, un reto mayúsculo para un recién llegado.
Como se esperaba, el Celta de Primera será igual de reconocible que en Segunda. En teoría el equipo presentará únicamente tres caras nuevas en su once inicial, el resto serán los protagonista del ascenso, un elenco de virtuosos con el balón pero sin experiencia ninguna en la máxima categoría. Quizás el gran cambio con respecto al pasado inmediato será el giro a un doble pivote de corte defensivo para arropar un poco más al equipo.
Después de seis semanas de pretemporada, la apuesta de Herrera para la presentación en sociedad presenta alguna incógnitas. En el centro de la defensa es fijo Cabral, uno de los cuatro titulares con experiencia en Primera División, pero su acompañante ofrece más dudas. Túñez pregonó ayer que está bien y sin jet lag tras su viaje a Japón pero su concurso no está confirmado al 100%.
En este pasillo de seguridad defensiva aparece también la segunda disyuntiva. Oubiña es un fijo en el doble pivote, pero nadie puede garantiza que Natxo Insa será su acompañante aunque lo parezca. Bustos también ha hecho sus méritos. Por delante de ellos debería colocarse un Álex López con total libertad de movimientos. La mediapunta fue su punto de destino en la recta final del ejercicio anterior y la apuesta parece tener continuidad ahora.
La tercera duda aparece en las posiciones de ataque. Augusto Fernández llegó con un déficit físico y de ritmo a Vigo, pero el argentino se antoja como un arma fundamental en un Celta con poca pólvora arriba. Por eso, fiel a su ideario, Paco Herrera prefiere probarlo de cara y en función de su respuesta tomar decisiones sobre la marcha. Por el momento solo lo ve para la banda derecha, lo que significa que De Lucas tendrá que variar su posición. En teoría como segundo punta, pero en la práctica alguien debiera caerse a la izquierda.
Bautismo en la élite
Para más de la mitad del plantel celeste el partido de esta tarde significa el bautismo en la élite. Después de alimentar el sueño de Primera desde hace años, llega el momento de culminarlo aprobando la reválida en una categoría de lo más exigente pese a la crisis.
Para poner a prueba su nivel, aparece el Málaga como primer adversario. Un equipo de Champions, con un plantel de campanillas, pero que se ha quedado corto y debilitado en ciertas zonas después de la espantada del jeque. Por encima, con la previa de la Liga de Campeones a la vuelta de la esquina. Tan importante, que su futuro depende de ella.
Todos estos argumentos juegan a priori a favor de los intereses célticos, aunque en realidad lo único que pueden hacer es aproximar un poco dos polos de la misma Liga. Los malagueños siguen siendo un equipo de campanillas con futbolista de un excelente nivel. Joaquín, una de sus figuras, jugará con varios puntos de sutura encima.
El escenario del partido se completa con un Balaídos y un célticos ávido de fútbol de Primera. Más de 20.000 socios, ayer todavía había colas en el estadio, están detrás para empujar al equipo en su lucha por la permanencia. Cualquier cosa menos volver al infierno.