El ugandés Kiprotich arruinó la fiesta keniana en el maratón

EFE

DEPORTES

MARK BLINCH

Un ataque a cinco kilómetros del final dejó sin respuesta a Kipsang Kiprotich y Kirui, grandes favoritos

12 ago 2012 . Actualizado a las 21:45 h.

El ugandés Stephen Kiprotich, antiguo corredor de obstáculos, arruinó la fiesta keniana en el maratón olímpico al proclamarse campeón con un ataque a cinco kilómetros de la meta que dejó sin respuesta a Wilson Kipsang Kiprotich y Abel Kirui, los dos grandes favoritos.

El Kiprotich ugandés terminó la prueba en un tiempo de 2h08:01 y dejó las medallas menores a Kirui (2h08:27) y Wilson Kipsang Kiprotich (2h09:37), que deseaban honrar la memoria del campeón olímpico anterior, su compatriota Sammy Wanjiru, muerto en 2011 con 24 años.

Wanjiru sigue siendo, por tanto, el único keniano que ha ganado la medalla de oro olímpica en una disciplina que la gran potencia africana domina, cada vez con más intensidad, en los últimos años.

El campeón olímpico de Pekín 2008 murió el 14 de mayo del 2011 al precipitarse desde el balcón de su casa en Nyahururu, en circunstancias todavía no aclaradas.

El maratón olímpico, que partió a las 11.00 horas del centro de Londres con 27 grados, una humedad del 45 por ciento y 105 corredores alineados en la salida, presentaba una batalla teórica entre las dos grandes potencias, Kenia y Etiopía, que acaparan las 29 mejores marcas del mundo este año, pero venció un ugandés.

Al paso por el km.5 (15:23), Kenia ordenaba el ritmo con Kiprotich, vencedor, en abril pasado, aquí mismo en Londres con 2h04:44, segunda mejor marca mundial del año.

Junto a Kiprotich estaba Abel Kirui, campeón mundial en 2009 y 2011, que fue sexto en Londres, en abril pasado.

El etíope Ayele Abshero, de 21 años, que en enero pasado tuvo un brillante debut en la distancia en Dubai con 2h04:23, marchaba en segundo plano en este primer tramo de la carrera.

En el noveno kilómetro el brasileño Franck de Almeida, futbolista frustrado, intentó fugarse y desató las hostilidades. Pasó por el décimo kilómetro en 30:38, ocho segundos por delante de los favoritos, pero los kenianos no consentían aventuras. Wilson Kiprotich le cazó con su larga zancada y se fue por delante en el duodécimo kilómetro.

A lo largo de quince kilómetros, la carrera que clausuraba el atletismo en los Juegos de Londres iba a convertirse en un pulso entre Kiprotich y sus perseguidores.

En el km. 15, con un parcial de 44:58 para el fugado, la diferencia era de 13 segundos. En el 20 (59:57), de 14 con respecto a un grupo de siete integrado por los etíopes Feleke y Abshero, Abel Kirui, Stephen Kiprotich, el brasileño Marilson dos Santos, el eritreo Yared Asmeron y el sudafricano Stephen Mokoka.

Medio maratón a ritmo de récord

Kiprotich cubrió el medio maratón en 1h03:15, a ritmo de récord olímpico, y, pese a perder unos segundos en regresar al avituallamiento para atrapar su bebida, su ventaja aumentaba lentamente. Ahora era de 16 segundos, mientras la partida de cazadores se iba reduciendo.

En el km. 23, con calor en aumento en el mediodía londinense, el grupo perseguidor se había reducido a tres: Abshero, Kirui y el Kiprotich ugandés, y, ahora sí, la caza iba en serio. En el km. 25 (1h14:58) ya estaban a siete segundos y en el 27 el escapado había sido alcanzado. En cabeza quedaban Kirui y los dos Kiprotich.

Los tres pasaron por el trigésimo kilómetro en 1h30:15, haciendo camino en armonía. Abshero y Dos Santos estaban quinto y sexto, a 36 y 40 segundos, respectivamente. Pero el pacto de no agresión se rompió en el 35, «el muro» en la jerga del maratón.

Los dos kenianos, por iniciativa de Wilson, resolvieron expulsar al intruso Kiprotich para asegurarse el título, pero el ugandés, que cedió unos metros al principio, no solo recogió el guante, sino que atacó, a su vez, en el km.37 para estropearles la fiesta.

El maratón olímpico, que tuvo como primer vencedor, en 1896, al aguador griego Spiridon Louis, regresaba al lugar donde en los Juegos de 1908 adquirió su extraña distancia oficial (42.195 metros) cuando la carrera, partiendo de los jardines del castillo de Windsor, terminó junto al palco real en el estadio de White City.