Una ciudad volcada

Más medallas que Portugal

Las platas de Cal y Gómez Noya colocan a Pontevedra en el top 50 del medallero

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El martes, a mediodía, miles de pontevedreses empujaban con la mente a Javier Gómez Noya para que no perdiese comba con Alistair Brownlee en la lucha por el oro. Al final, el mejor triatleta de la historia de España se tuvo que conformar con una plata con sabor a gloria. Ayer se repitió la escena con la final de C-1 1.000 metros, en la que David Cal se convirtió en el español con más medallas olímpicas de todos los tiempos. Sin duda, un éxito sin precedentes que coloca a Pontevedra en un lugar de honor en el panorama deportivo mundial.

Gómez Noya, aunque nacido en Basilea, se crio en Ferrol. Por su parte, David Cal pasó su infancia y el inicio de su juventud en Aldán. Pero ambos crecieron como deportistas en Pontevedra, donde hoy residen y entrenan a diario. Por eso, la ciudad del Lérez celebra orgullosa el éxito olímpico de sus vecinos.

Ambos practican deportes minoritarios como el triatlón y el piragüismo, pero su ejemplo ha provocado que en los últimos años se haya vivido un bum en la práctica de estas disciplinas en la ciudad. Su éxito es fruto de su talento innato y miles de horas de entrenamiento y sacrificio. Pero en Pontevedra han encontrado el lugar idóneo para obtener el máximo rendimiento. Ellos enarbolan la bandera de un deporte gallego que ha establecido su base de operaciones a orillas del Lérez, donde desde hace 25 años se forjan las estrellas del futuro en el Centro de Tecnificación.

El palmarés y la indudable calidad de Cal y Gómez Noya les colocaba como favoritos en todas las apuestas para subir al podio desde antes del inicio de los Juegos de Londres. Pero junto a ellos, Pontevedra está representada en la capital británica por otras tres deportistas que dan lustre al nombre de la ciudad.

Bea Gómez, con solo 17 años, se estrenó hace poco más de una semana en unas olimpiadas disputando los 200 metros estilos en natación. Pontevedresa de nacimiento, Bea comenzó a practicar esta disciplina en un club local como el Galaico, pero sus grandes dotes para este deporte pronto la llevaron al Centro de Tecnificación, donde año tras año fue mejorando su rendimiento hasta convertirse en campeona del mundo júnior hace un año. Lejos de conformarse con su presencia en el Centro Acuático londinense, Bea consiguió clasificarse para las semifinales, demostrando que en Río 2016 será una de las opciones a tener en cuenta.

Por su parte, Támara Echegoyen se inició en la vela a los cinco años en los cursillos de la clase Optimist del Real Club de Mar de Aguete. La ría de Pontevedra fue su primer campo de regatas, al que regresa siempre que su ajetreado ritmo de entrenamientos se lo permite. Ahora capitanea el barco español de Match Race, en el que navega junto a la coruñesa Sofía Toro y Ángela Pumariega, y ya acaricia las medallas después de meterse ayer en las semifinales tras superar a Francia.

La última representante pontevedresa en entrar en competición será Teresa Portela, que cumple su cuarta participación olímpica en la cita londinense. Al igual que David Cal, se inició en el piragüismo en el Club de Mar de Aldán, pero desde hace años, la pista de Verducido es su campo de entrenamientos en busca de una medalla que ponga la guinda a una larga y exitosa trayectoria.

Entre los cinco, han conseguido que toda una ciudad vibre con el deporte y sienta los éxitos como suyos. Ellos y ellas han colocado a Pontevedra entre los cincuenta mejores países del mundo. Enhorabuena campeones.

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