Frank Casañas (Guanabacoa, La Habana, 1978) vivirá sus cuartos Juegos Olímpicos, los segundos como español y los primeros como atleta adscrito a la federación gallega. Y a Londres no llega de comparsa, sino con la intención de meterse en la final del lanzamiento de disco e incluso luchar por una medalla.
Casañas debutó como español en Pekín, eran sus terceros Juegos, y regresó a casa con un diploma olímpico después de acabar en la quinta posición. Entonces ya estaba emparentado con la tudense Loly Pedrares, una ex lanzadora de martillo que acarició el sueño olímpico en Atenas. Con ella tiene pensado mudarse a vivir a Tui y a través de ella entró en contacto con la federación gallega para tramitar su ficha por la comunidad.
Frank tiene acreditada una mejor marca de 67,91 metros, registro que tendría que repetir para poder soñar con un podio olímpico. De momento el 2012 no se le ha dado nada mal. Comenzó estableciendo la mejor marca mundial del año en 66,55 metros en un control en Castellón y el pasado mes de mayo, en la localidad lusa de Vila Real firmó su mejor registro de la temporada: 67,74 metros (la séptima mejor marca del año).
«Llevo persiguiendo la medalla olímpica desde que entré en el deporte, me encuentro bien y quiero aprovechar el momento», comentó el discóbolo con licencia gallega.
A su favor juega que en cada ciclo olímpico ha mejorado y que cuatro años atrás se quedó muy cerca del podio. «Siempre he ido a más, le falta el último empujón». Además, a nivel mental ha demostrado estar un paso por delante de Mario Pestano, el capitán de la selección y rival directo en la prueba.
Casañas, que está a punto de cumplir los 34 años, piensa que puede alcanzar todavía los Juegos de Río y retirarse con cinco grandes citas encima. Por el momento, quiere volver de Londres con una medalla al cuello.
«Llevo persiguiendo la medalla desde que entré en el deporte, me encuentro bien y quiero aprovechar el momento»
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