El Obradoiro apenas genera últimamente noticias sobre cuestiones deportivas, pero en las oficinas no se descansa, se trabaja a mil por hora, se buscan los recursos que puedan convertir al club en Sociedad Anónima Deportiva. La fecha tope impuesta era inicialmente el 15 de julio, pero hace días que se pensó en alargar un poco más el tiempo. De este modo, y según confirma el vicepresidente José Ramón García, los ciudadanos de la capital gallega todavía pueden adquirir acciones del Obra hasta el 31 de julio.
«Pusimos esa fecha en principio porque se necesitaba para el proceso administrativo de convertir el club en SAD, pero hasta final de mes se pueden comprar acciones», recuerda el dirigente, quien asegura que en estos momentos se cubrió «un poco por debajo de la mitad del capital social».
En ese casi millón y medio de euros están incluidas, recuerda García, las acciones adquiridas por el grupo empresarial en la primera etapa. Insiste el mandatario en que la gran mayoría de las aportaciones del grupo empresarial no pueden ir como acciones, pues fueron a parar al propio presupuesto del club. Estamos hablando de los patrocinios, préstamos, avales, canon, etcétera, «que supera los cinco millones, que no pueden ir al capital social», puntualiza.
A mitad de camino
Así ve el presidente de Blusens la foto más actual del Obradoiro en la lucha por convertirse en SAD: «La realidad es que estamos en la mitad del camino. Por un lado tenemos que ser positivos y por otro también debemos ser negativos. Hay que valorar, y mucho, lo que están haciendo las peñas y los aficionados. La asamblea reactivó a los obradoiristas, al comercio, a las instituciones, a la Cámara de Comercio y a la hostelería. El proceso va lento, pero todo suma. La actividad continua y veo a las peñas implicadas a muerte con el tema»
En sus valoraciones, José Ramón García destaca una y otra vez «la entrega de la afición, que lo está dando todo en esta época de tantas dificultades». Pero al mismo tiempo, quiere ser realista y hace una valoración negativa al comparar la cantidad recaudada con la exigencia de los tres millones de euros. Entiende el esfuerzo que están realizando los obradoiristas, pues sabe que no es sencillo comprar acciones y abonos al mismo tiempo. Sin embargo, reclama un último esfuerzo porque la fecha tope está a la vuelta de la esquina.
García quiere dejar claro que ninguno de los componentes de la junta directiva está dispuesto a arrojar la toalla. Asegura que van a trabajar hasta el último segundo y subraya que tiene plena confianza en que poco a poco y antes de acabar el mes van a conseguir aproximarse a la cifra tope del capital social.
Explica que «la clave no es solo que el aficionado compre, sino que también se involucre el resto de la ciudad». Es lo que falta para dar el empujón definitivo: «De conseguirlo seríamos mucho más positivos en la valoración», recalca.