Tras fracasar en las dos últimas temporadas, el Racing pone hoy en marcha (10.30 en A Malata) su tercer proyecto para escapar de Tercera. Nadie habla ya de un Dream Team, ni de que el Racing es favorito para nada. El nuevo proyecto racinguista nace en la humildad, el esfuerzo, la generosidad entre los futbolistas y con la vocación inequívoca de ascender de categoría, ya que el club quiere que todo el mundo entienda que la única meta válida es volver a Segunda B. El Racing hizo todo lo posible para poner en marcha un proyecto ilusionante, que convenza a su afición para que retorne a las gradas de A Malata, aunque ya solo se promete trabajo.
Se ha fichado lo mejor que se ha podido, aprendiendo de los errores cometidos en el pasado. Llegan futbolistas contrastados, que han brillado en sus anteriores equipos, aunque ahora tendrán que demostrarlo con la camiseta verde. El gran reto de José Manuel Aira es formar un grupo que compita a su máximo nivel en una Tercera que se presenta incluso más complicada que en la pasada campaña.
Una temporada más, Isidro Silveira se ha desmarcado de la contratación de jugadores, la ha supervisado pero dejó toda la responsabilidad a Juáncar, el secretario técnico, y a José Manuel Aira, el entrenador. Si sale bien, ellos habrán sido los padres del éxito y si sale mal no podrán ocultar su fracaso, que llevará escrito su nombre.
A la medida de Aira
El berciano José Manuel Aira ha podido planificar un equipo como ha querido, con la única limitación del condicionamiento económico. Ha confeccionado un equipo conforme a la forma en la que pretende jugar en la próxima temporada de liga. Mantuvo de la pasada temporada a los jugadores que creyó que pueden aportar cosas al grupo y de los que han llegado no se ha contratado a nadie sin su visto bueno. Un situación que muchos entrenadores de Primera, Segunda e incluso Segunda B desearían, ya que en la mayor parte de los casos los entrenadores cuentan bien poco a la hora de fichar.
El equipo, por lo que ha llegado, tendrá una clara vocación ofensiva. Manu Barreiro y Jorge Rodríguez son los jugadores llamados a formar un tándem mortal en ataque, sobre todos en los partidos que se disputan en A Malata, en donde el equipo no puede perdonar.
Comenzar con fuerza, incluso ganando los partidos de la pretemporada, será otra de las claves para que un equipo gane confianza. Cada partido que se pierda en liga será muy complicado de recuperar.