Alberto Rodríguez, el nuevo central del Deportivo de La Coruña, se vestirá el martes de blanquiazul (Aterrizó al mediodía del lunes en Alvedro), con la misión de llenar el hueco dejado por Colotto. El fichaje, otra cesión por un año con el sello Jorge Mendes impregnado, despierta curiosidad por el rendimiento de un futbolista contrastado en Portugal pero con dudas por sus últimas actuaciones. Procede del Sporting de Lisboa, como hace 16 años lo hacía otro central, también entonces rodeado de interrogantes.
Era Nourredine Naybet, el marroquí que entonces contaba 26 años. El Deportivo pagó entonces unos 250 millones de pesetas por el central del Sporting subcampeón de Copa en Portugal. Se decía que Naybet era «un tipo extremadamente elegante, al que se le nota los dos años que pasó en Francia (procedía del Nantes)». Pocas referencias futbolísticas del marroquí, indiscutible con su selección (como Rodríguez en la peruana). «Este equipo necesita un par de cabrones», sentenció John Benjamin Toshack en el verano que trajo a Naybet, que se acabaría asentando como uno de los mejores centrales de Europa.
Fue una operación del Deportivo con el representante luso Lucidio Ribeiro, el precursor de lo que hoy supone Jorge Mendes para el equipo coruñés. De la mano de Ribeiro llegó Naybet, y después de él lo hicieron Hadji, Bassir, Songo'o, Wiltord (para firmar, sacarse la foto y marcharse al Girondins), Madar, o Rufai. Ahora es Mendes qquien ofrece su fondo de armario a un Deportivo cuya coyuntura económica es diametralmente opuesta a la de la época Ribeiro.
Está por ver si la dimensión como futbolista de Rodríguez se acerca a la de Naybet. Pero la historia sirve para ver que los movimientos de este verano en el Deportivo de La Coruña no son novedosos. Ya buceó en el catálogo de otro agente portugués distino a Mendes, y también pescó en el fútbol luso con frecuencia: de la misma manera que Naybet llegaron Nuno (la primera gran operación de Mendes), Helder, Duscher y Jorge Andrade. Los nombres son distintos y las calidades también, pero la estrecha relación económica entre Deportivo y Portugal continúa.