La trayectoria de Antonio Álvarez Otero (Ourense, 1993) durante once años en la cantera del Pabellón lo han convertido en una de las sólidas promesas del fútbol ourensano. Compaginando la práctica balompédica con sus estudios en la Facultad de Ciencias del Deporte y la Educación Física, su próximo reto consiste en ganarse una plaza en la plantilla de Segunda División B del Club Deportivo Ourense, en cuyo filial ya recaló a finales de la pasada campaña.
-¿Cómo afronta la pretemporada con el primer equipo ourensanista?
-Con muchas ganas e ilusión, es una gran oportunidad que intentaré aprovechar. En el filial me sentí cómodo en mi primera experiencia sénior, éramos un buen grupo, aunque no hubo suerte con los resultados.
-¿Notó mucha diferencia con una competición como la División de Honor juvenil?
-Es eso, son diferentes, no es cuestión de mayor o menor nivel, pero es distinto jugar contra otros chicos de 19 años que contra gente que lleva toda la vida en esto. Es algo que quizás también podría notar si llego a jugar en la Segunda B, porque cada vez hay más filiales.
-¿Le parece factible llegar a la categoría de bronce a corto plazo?
-De momento, el objetivo sería quedarme en el equipo y, después, poco a poco, llegar a debutar. Pero tengo que hacerlo paso a paso, tengo 19 años todavía. Además, está claro que jugar aquí será difícil, hay muy buen equipo, gente que viene de ascender y la mayoría ya están consagrados. Pero, intentaré ser yo mismo y ganarme un puesto.
-¿Cómo es el salto desde un Pabellón en el que ya estaba totalmente asentado a un club como el Ourense?
-Estuve allí desde prebenjamines, pero este último año ya fue más complicado que los demás, porque al estudiar en A Coruña solo venía los viernes y, quieras que no, es difícil, aunque allí tenía mi vida desde los ocho años y eso me lo hacía más llevadero. Supongo que esta temporada será aún más complicada, pero confío en seguir jugando.
-Viene de una etapa dorada como franjiverde, con el ascenso desde Liga Nacional y la gran campaña en División de Honor.
-El año del ascenso fue muy bonito, por como terminó todo, que nos lo jugamos contra el Victoria en casa y terminamos subiendo. Este último en Honor tampoco se quedó atrás, porque es una categoría muy atractiva, que te permite jugar contra varios de los mejores jugadores del país a nivel de juveniles. La competitividad fue siempre muy alta.
-¿Será una doble satisfacción coincidir en O Couto con varios de sus compañeros pabellonistas, a los que capitaneó?
-Desde luego, vienen varios más y eso quiere decir que se están haciendo las cosas bien, completamos una buena temporada y, por suerte, se fijaron en nosotros, por lo que nos dan esta oportunidad a todos.
-¿Piensa que tiene el fútbol profesional a la vuelta de la esquina?
-Yo pienso poco a poco, solo me centraré en una oportunidad bonita como la que tengo de hacer la pretemporada con el Ourense y lo de jugar como profesional está bastante lejos. Es una ilusión que siempre está ahí, pero no es un objetivo prioritario, si llego bien, pero de momento solo quiero disfrutar del fútbol en la categoría más alta posible. Mis padres siempre me ponen los estudios por delante y yo intento equiparar el fútbol, porque para mí también es importante.