En el 2009 fue seleccionado por los Blazers en un movimiento que aseguraba a los Portland uno de los mejores talentos europeos de su generación. En primera ronda y no fue una casualidad. Víctor Claver busca su oportunidad en una franquicia con sabor duro para los europeos. Medir 2,07, jugar en la posición de alero alto y tener talento con el balón permitió al valenciano ser vigilado de forma constante por muchos scouts en los últimos años. Claver reúne las condiciones físicas necesarias para afrontar el reto de la NBA.
Y tal vez, en un momento muy oportuno a nivel personal. Chico muy familiar, nunca quiso moverse de Valencia y antepuso estar en su ciudad con los suyos a cualquier llamada desde España. Ahora da un salto enorme. El cambio a la vida americana es inmenso, pero también su madurez y privacidad le pueden permitir esa modificación de rol en su vida.
No lo tendrá fácil. Primero porque en su puesto está otro europeo, Nicolas Batum (cuyo futuro en la franquicia es ahora incierto), otro físico excepcional que aparenta un carácter parecido al de Víctor desde que era joven. Y luego, porque la adaptación al estilo NBA puede ser tan favorable como negativa. Tenemos el ejemplo de Ricky, que llegó con muchas dudas de su última etapa europea y ahí está, destapando el tarro de las esencias.
Ojalá suceda lo mismo con Víctor porque sus cualidades son perfectas para el juego, para el baloncesto. Tiene altura, los mecanismos necesarios para triunfar en la posición de tres y su ambición. Con este paso, demuestra a los críticos hacia su carácter, que pueden estar equivocados. Me alegro por Jason Filippi, ojeador de los Blazers, que siempre mira el mercado español con «buen ojo».