Italia comenzó la Eurocopa jugando contra España y la terminará de igual manera en la final de Kiev, después de superar con honores el examen de una decepcionante Alemania. Guiada por el talento de Cassano y con el acierto del díscolo Balotelli, la selección azzurra jugó más, tuvo orden y serenidad para frenar el plano juego germano, lejos del rodillo de otros días. La Italia de Prandelli y Pirlo, empeñada en variar las constantes futbolísticas de su tradición, se aferró a otra: la de no perder en partido de Mundiales y Eurocopa contra Alemania, siguiendo el camino marcado por el histórico duelo de México 1970. El penalti marcado por Özil llegó demasiado tarde.
Bajo la batuta de Pirlo Italia durmió a Alemania
Mientras en Bruselas se decidía el futuro de Europa bajo las normas dictadas por Alemania, en Ucrania Italia se rebeló contra el sistema, y también contra parte de su tradición futbolística. Sometió a la selección germana midiendo primero el terreno, y después alumbrada por el faro del talento de Cassano, tomar ventaja para después distribuirla con su redescubierto fútbol de toque. Bajo la batuta de Pirlo pero también con la movilidad de Montolivo y el apoyo de Marchisio, Italia durmió a Alemania cuando se puso 0-2 por delante, culminado su saber hacer con el acierto de Balotelli.
Siempre él, no puede evitarlo. Con una Eurocopa más llena de polémicas por la celebración de su gol ante Irlanda y por estar en el centro de insultos racistas, Balotelli brilló cuando más focos le escrutaban. Cabeceó sobre un contemplativo Badstuber y después fusiló contundente a Neuer tras un despiste de la zaga de Alemania tan grande como la responsabilidad de unas semifinales. No pudo resistirse a quitarse la camiseta Balotelli y ganarse una tarjeta amarilla a los 36 minutos, pero ahí quedaba la aportación de un delantero con un potencial que se pierde en el horizonte tanto como en su indomable carácter.
Se encendió Italia al cuarto de hora porque Cassano se asoció con quien quiso hacerlo. Pasaba de puntillas por el partido el mediapunta, pero a la que enlazó tres pases Italia dio varios pasos adelante y reaccionó a la mejor puesta en escena de Alemania. Había reforzado Löw su centro del campo con Kroos por Müller en el once inicial. Khedira seguía ejerciendo de panzer arrasanco con todo lo que encontraba en su camino, y Özil amenazó con ser un cirujano con los espacios que De Rossi y Pirlo dejaban a su espalda. Las mejores llegadas de Alemania fueron con las apariciones ofensivas de Boateng, cuyos dos centros fueron despejados con muchas dificultades por Buffon y por Balzaretti. Italia intentaba presionar con Montolivo y Marchisio la salida del balón de Alemania, que abusó del balón largo, pero parecían inclinar los germanos el campo.
Hasta que apareció Cassano. Había avisado facilitanto la mejor jugada de Italia hasta enconces que culminó Marchisio con un tiro peligroso. Y luego él mismo probó a Neuer con un lanzamiento raso. Poco después, hizo un ovillo con la pelota alrededor de Hummels, y puso el balón con la zurda en la cabeza de Balotelli. El gol cambió el partido porque Alemania perdió el rumbo e Italia tocó la pelota con sentido y espaciando el juego, haciendo justicia a la fama con la que llegó el equipo de Prandelli a esta Eurocopa, con una versión distinta a la que la tradición mandaba en la azzurra. Pudo ampliar la cuenta Montolivo después de que el sutil toque de Cassano le dejase ante la decisión con Neuer, pero el medio se atascó. Llegó entonces el segundo fogonazo de Balotelli, que aprovechó el balón largo de Montolivo y la siesta de Lahm para romper la red.
Alemania quiso poner otra velocidad
El 0-2 obligó a Löw a no perder el tiempo. Klose y Reus iniciaron el segundo tiempo y Alemania quiso poner otra velocidad al juego. La primera jugada acabó con Lahm chutando cerca de la escuadra de Buffon. Hasta Özil, de incógnito casi todo el choque, se arrancó conduciendo y desbordando a pierna cambiada, pero Khedira no supo resolver su centro. Aguantó Italia los empellones de Alemania aunque Prandelli decidió no correr riesgos reforzando su estructura con Diamanti y Motta. Antes de ser sustituido, Balotelli pulió el poste con su disparo. Italia fue poco a poco controlando la situación, pese al susto del lanzamiento de falta de Reus que despejaron entre Buffon y el larguero.
Le faltó velocidad a Alemania para descolocar a Italia, lastrada la selección germana por la nula aportación de Schweinsteiger y la planicie de Kroos. Müller fue el último recurso de Löw desde el banquillo, pero el antaño goleador tiene la pólvora mojada y ése es su único recurso. El partido se quedó para que Italia, con Pirlo jugando a placer, como levitando sobre el césped ajeno a la trascendencia del envite, sentenciase a la contra: Marchisio estuvo muy cerca tras un inoportuno resbalón de Badstuber, y Di Natale erró asfixiado por la carrera que le llevó ante Neuer. No importó, tampoco la última intentona de Khedira estrellada en el pecho de Buffon y el penalti que las manos de Balzaretti permitieron a Özil reducir distancias. Porque el camino de Italia a la final ya estaba desbrozado, por Cassano y por Balotelli.