Moncho Fernández se reencontró con el colegio en el que estudió desde que tenía seis años hasta que terminó el COU, aunque no con las instalaciones de antaño. A él le tocó la etapa del Ensanche. Pero el pabellón es el mismo, el de Montouto.
Compartió cartel en el Campus Peleteiro con Alberto Corbacho, el único jugador de la plantilla del Obra para el próximo curso. Y disfrutó de una jornada de baloncesto con los críos, felices de compartir un entrenamiento con sus ídolos y de sentirse, por unos momentos, en la piel de los profesionales.
El Alquimista de Pontepedriña, que fue entrenador de minibásket y de uno de los equipos júnior del colegio, además de ayudante de Timiraos en el de EBA, preparó la jornada como si fuese un día más en la ACB. Y los chavales correspondieron en la misma medida.
A la conclusión de la sesión, Moncho Fernández tuvo una breve charla con los participantes en el campus. Recordó su etapa en el Peleteiro con afecto: «El colegio me dio la formación y me enseñó que hay que trabajar duro para conseguir las cosas». Y del baloncesto aprendió una enseñanza que también traslada a la vida: «la importancia del trabajo en equipo».
Finalizó su discurso exhortando a los jóvenes alevines de baloncesto a «disfrutar» y aprovechar la experiencia de estos días «para hacer amigos».
Después, y como no podía ser menos, se vio rodeado por un enjambre de aficionados que no dejaron pasar la ocasión de llevarse un autógrafo, ya fuese en una libreta, en un póster, en una camiseta o en el calzado.
MONCHO FERNÁNDEZ ENTRENADOR DEL OBRADOIRO y exalumno de Peleteiro