«Me siento muy querido por la gente, por nuestro público»

Intentará «ser breve, conciso, no dormir al público, ir directamente al grano»

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MONCHO FERnÁNDEZ pregonero de las festas do apóstolo

Llevaba tiempo sonando el nombre de Moncho Fernández para ponerle voz e imagen al pregón de las Festas do Apóstolo. Y ayer el alcalde le dio oficialidad a la elección. El Alquimista de Pontepedriña, que hace un año subió al balcón de Raxoi para celebrar el ascenso y que hace un mes volvió al mismo edificio para cumplir con el protocolo de otra conquista, la permanencia por vez primera en la Liga Endesa, estará de vuelta en la casa consistorial antes de tres semanas. Le espera la plaza que da nombre al equipo. Le tocará dar el pistoletazo de salida a las fiestas. Será como jugar en casa.

-Le está tomando usted el gusto a dejarse ver en Raxoi.

-Es la leche. Hablando en serio, esto es algo muy especial. Son las fiestas del Apóstol. Como compostelano, es un orgullo y una responsabilidad solo pensar que realmente soy yo el que va a subir allí... Es una sensación extraña, de algo que no esperas.

-Pero ya se venía hablando. ¿Tiene ya algún boceto?

-En absoluto. No sé ni cómo voy a hacer ni cómo no. Lo que me preocupa es que soy tímido, no me resulta fácil hablar en público. Debo vencer eso. El objetivo es no dormir al público, ser breve, conciso, ir directamente al grano y usar esta plataforma para dar las gracias, que es lo más importante. No creo que el que vaya sea Moncho Fernández sino el entrenador del Obradoiro, sin ningún tipo de dudas. Detrás tiene a 6.000 que vienen a Sar y muchos que no. Me siento representante de todo lo que significa el Obra.

-Permítame una observación sobre la timidez. La disimula muy bien.

-Bueno, una cosa es ser extrovertido, tener capacidad para relacionarse, y otra hablar en público. Por mi profesión, no me ha quedado otra que manejar esa situación.

-A algún pregón habrá asistido como público.

-Alguno he visto. Más en mi adolescencia y en mi etapa universitaria. Como todos los santiagueses. Cuando te dejaban salir por primera vez era el 24 de julio. Las he vivido muy de cerca. Sobre todo las de los Xacobeos, con conciertos, actividades culturales... Disfruto enormemente de la ciudad. Para mi es una ciudad especial: pasear por cada rincón de la zona vieja, asistir a conciertos, ir con los niños a los cacharritos... Lo paso bien. Es distinto a cuando tenía veinte años. Entonces estaba más pendiente de quién venía a tocar. Ahora estoy más pendiente de los niños.

-Los tópicos no se pueden obviar. ¿Se siente profeta en su tierra?

-(Pausa larga antes de responder). Me siento muy querido en mi tierra por la gente, por nuestro público. Me he sentido querido en otros sitios, pero en casa es algo especial.

-Creo que es la primera entrevista en la que no hablamos de baloncesto.

-Pues yo diría que hemos hablado mucho.

-Ya lo veo venir, y me ha entendido a la primera, pero no quiero frenar su reflexión.

-Es que el baloncesto es la parte realmente importante en todo esto, la del corazón. Si no fuera entrenador del Obra no hubiera subido a ese balcón. El Obradoiro no son cinco tíos en pantalón corto, camiseta y un balón. Es mucho más que eso. Y esto es una buena prueba.

-Enhorabuena, que es por donde debería haber empezado.

-Muchas gracias.