Veinte años de espera son demasiados, por mucho que el tango cante otra cosa. Los que hace que la afición del Lugo celebró por última vez un ascenso a Segunda A. Y ya toca. Una deuda histórica con un equipo que no ha dejado de crecer desde que retornó a la división de bronce y que Quique Setién ha llevado al cielo. Que el año pasado sufrió por dos veces la decepción de los intentos fallidos, y que espera cumplir el refrán a la tercera. La final es en el Ramón de Carranza, contra el Cádiz, a las siete en punto de la tarde.
La renta, el 3-1 que se trajeron del Ángel Carro, invita al optimismo, pero también a no dormirse en los laureles. El hambre de los jugadores, el aliento de los más de 300 valientes seguidores que apoyarán a las huestes rojiblancas en la antigua Gadir, impedirán cualquier atisbo de sopor. Ni siquiera las altas temperaturas predichas, que rondarán los 30 grados.
Cautela y esperanza
«¡Este año sí subimos!», se repiten una y otra vez los aficionados. Los jugadores están convencidos de su fortaleza, de certificar por segunda vez su superioridad en el pasto sobre los gaditanos.
Porque ese es el mejor bagaje que se traen del partido de ida, al margen de polémicas de «quítame allá ese gol», legal o no. Fueron superiores en el campo, y es lo que invita al optimismo. Como también lo es una capacidad de adaptación a las diferentes situaciones que se presentan durante los 90 minutos que ha sido elogiada en las últimas semanas. Es, quizás, la principal diferencia con respecto al curso anterior.
El Lugo sabe defender y defenderse cuando le atacan. Y del Cádiz se prevé una salida en tromba. Sus hinchas no esperan menos, aunque su entrenador, José González, haya advertido que la precipitación conduce a la previsibilidad. Un 3-1 se defendió en Palma contra el Atlético Baleares, y el duelo acabó como empezó, con 0-0 y el pase para los gallegos. Tablas sin goles, el mismo resultado que en la vuelta de la eliminatoria contra el Eibar. La defensa ha dado su mejor nivel cuanto más se le ha exigido.
¿Y si hay que marcar? Esa es la idea inicial del Lugo, y que Setién nunca ha ocultado. Falta por comprobar si su once de salida es más conservador, u opta por repetir el de la ida. Ese as, se lo ha guardado bajo la manga. Ninguno de sus futbolistas quiere perderse el envite, todos pagarían por formar parte del once que los conduzca a la gloria.