Dos goles de Xabi Alonso dieron el pase a España para las semifinales de la Eurocopa y tumbaron a una Francia pacata, sin ambición, presa primero de su planteamiento rácano y después impotente para reaccionar. Decepcionaron los galos ante una España que brilló durante media hora y se ofuscó en sus peores vicios después, lastrada también por el cansancio y la asfixia del calor de Donetsk. La selección de Del Bosque espera a la Portugal de Cristiano Ronaldo en semifinales después de una aseada victoria cimentada primero en la profundidad de Jordi Alba, Cesc y Alonso para poner la guinda a su juego de toque, y después en su solidez defensiva y paciencia hasta encontrar la sentencia. No fue un ejercicio brillante pero sí solvente de España (2-0), que disipó algunas de las dudas generadas en partidos anteriores del torneo, pero que no pudo sacudirse otras.
España salió dispuesta a zanjar cualquier debate que la actuación contra Croacia y las alineaciones del duelo contra Francia habían generado. Sin delantero centro otra vez pero con mayor movilidad, y sin preocuparse del rearme defensivo de Laurent Blanc, la selección de Del Bosque tejió más fútbol que en su última actuación y sometió a un rival de mayo renombre. Encontró en la profundidad de Jordi Alba la que le faltó huérfana de Torres, y durante media hora del primer tiempo recordó España a su mejor versión. Francia, que había reforzado el costado derecho de su zaga con dos laterales (Reveilliere y Debuchy), sufrió su principal vía de agua por esa zona porque Iniesta no entiende de, como dirían en baloncesto, double teams.
Se escapó el manchego de la vigilancia y asistió a la carrera de Alba, que templó el centro para que Xabi Alonso trazase la perfecta imitación de un delantero centro rematando de cabeza. El gol plasmaba la superioridad de España, que corrigió alguno de sus vicios. Silva intervino pero ocupó más espacio tirado hacia la derecha del ataque español, dejando que Xavi (o Alonso) se descolgasen con más lugar para operar. Cesc (la solución que Del Bosque usa en duelos contra los grandes, como ya hiciera ante Italia) fue un incordio para Francia porque tiraba desmarques de delantero y actuaba entre líneas como centrocampista. Aunque España fue coja porque los intentos de Arbeloa de apoyar el ataque fueron inanes, los de Del Bosque lucieron mucho mejor.
Ayudó que Francia dejó a Ribery y Benzemá a su suerte. El primero quiso buscarle las cosquillas a Arbeloa y el segundo fue el único que intentó algo distinto. Pero Francia apenas asomó por el área de Casillas, que reaccionó bien a una falta tirada por Cabaye a la media hora. Sin Nasri en el once inicial, la selección de Blanc fue mucho más plana y no enlazó con su talento ofensivo, y tampoco fue un despliegue efectivo para cortocircuitar el juego de toque español, porque Alonso se encargó de trazar ángulos cartesianos en pases largos con la mejor disposición de sus compañeros y porque, en general, España estuvo más inspirada y rápida en su rondo.
Le acabó pesando un poco a España el paso de los minutos y el descanso casi le hizo un favor a los de Del Bosque, quizá aplatanados por el calor de Donetsk. Dejó de llegar gente al área francesa y el campo parecía hacerse mucho más largo de lo que era minutos antes. Se volvió tedioso y parsimonioso el toque, sin las salidas de Alba ni la profundidad de Cesc. Comenzó a sufrir porque su propuesta era demasiado conservadora y dio alas a Francia, que comenzó a inquietar. Debuchy remató alto un centro de Ribery pero las llegadas al área de Casillas amenazaban siempre que no se cruzaba en última instancia una pierna de Ramos, Alonso o Busquets.
Se removieron las piezas al cuarto de hora del segundo acto. Entraron sin pausa Fernando Torres, Pedro, Nasri y Menez. Intentó Del Bosque reactivar su ataque pero no tenía la pelota España. No hiló tampoco ninguna contra más que una internada de Pedro y un centro al que no llegó Torres. Perdió la iniciativa la selección ante una Francia que tampoco daba mayor sensación de peligro. Se fue muriendo el partido poco a poco entre el cansancio extremo (físico y mental) de una España opaca pese a los cambios y una Francia inofensiva aun asomada al precipicio de la eliminación. Hasta que encontró Cazorla (relevo de Iniesta) a Pedro, quien destrozó a Rami y forzó el penalti que Xabi Alonso transformó en la sentencia. Espera Portugal en semifinales.
2 - España: Casillas; Arbeloa, Piqué, Sergio Ramos, Jordi Alba; Busquets, Xabi Alonso, Xavi; Iniesta (Cazorla, m.84), Silva (Pedro, m.64) y Cesc (Fernando Torres, m.67).
0 - Francia: Lloris; Revelliere, Rami, Koscielny, Clichy; Debuchy (Menez, m.64), M'Vila (Giroud, m.79), Cabaye, Malouda (Nasri, m.64), Ribéry; y Benzema.
Goles: 1-0, m.19: Xabi Alonso. 2-0, m.90: Xabi Alonso, de penalti.
Árbitro: Nicola Rizzoli (ITA). Amonestó a Ramos (30) por España; y a Cabaye (42) y Menez (75) por Francia.
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