Siguen los comentarios sobre el resultado que clasificó a España frente a Croacia (1-0), en parte, gracias a las dos intervenciones de Casillas, que, a los más veteranos aficionados coruñeses seguro que les recordó a Acuña. Los mayores elogios fueron para el portero español, mientras Del Bosque, al que se le notó excitado en demasía por algunas duras entradas a sus hombres, se llevó otra parte de los comentarios, no favorables, porque alguno de los cambios no contó con el beneplácito de los impacientes aficionados que vivieron el partido conteniendo la respiración hasta los últimos minutos. Menos mal que el árbitro resultó un amigo, porque, de lo contrario, nunca se sabe si a Ramos se le hubiese castigado con penalti por su aparatosa disputa del balón a un contrario, jugada (?) que desató varios comentarios.
El partido resultó de baja calidad, algo de lo que habría que cargar más culpas a la selección española, muy superior a la de Croacia y, por ello, exigirle que llevara el mando del juego poniendo en el marcador una distancia que eliminara el temor de los españoles, que tuvieron dudas hasta el pitido final. Un irreconocible es la nota para la selección campeona del mundo.
A todo esto, la desacreditada Italia continúa en un torneo que el 1 de julio vivirá su gran final, partido para el que los entendidos ya colocaron a España y a Alemania. Por nuestra parte, no hay reclamación y menos todavía si Alemania no es el rival.