Branko Milovanovic tiene su nombre inscrito en la historia reciente del Deportivo de La Coruña. Pero en la carpeta B, la de los jugadores que, de tan fallidos, son memorables, al lado de los Renaldo, Desmarets y compañía. El centrocampista serbio estuvo una temporada en el equipo blanquiazul y se fue dejando a la afición con la misma cara de incredulidad que acompañó la noticia de su fichaje. Ahora, Milovanovic regresa al fútbol español como secretario técnico de la Unión Deportiva Las Palmas.
Milovanovic fue el primer fichaje de John Benjamin Toshack como entrenador del Dépor. Su contratación se confirmó en abril de 1995, con Arsenio aún ejerciendo de técnico deportivista. Llegó procedente del OFK de Belgrado y la cuantía de su traspaso nunca trascendió. Sí su cláusula de rescisión, que alcanzó los 2.000 millones de pesetas (unos 12 millones de euros). Su representante era Stojadinovic, el exdelantero del Dépor, quien vendía a su cliente como un Bernd Schuster serbio.
El parecido se quedó en el pelo rubio y la envergadura. Milovanovic apenas jugó 386 minutos en toda la temporada y al verano siguiente estaba de salida. «Es una inyección de juventud que nos hacía falta. Es un gran jugador. Tuvimos cuatro o cinco días impresionantes hasta ficharlo. Quiere jugar para mí. Cuando hago un fichaje, tengo que conocer y saber dónde me meto. Es mi responsabilidad, porque cualquier fichaje es un riesgo, aunque algunos ya sean riesgos calculados», había valorado Toschack al contratar a Milovanovic. Apenas 10 meses después, acusaba al bueno de Branko de tener una vida social ajetreada y le enseñaba la misma puerta que a Radchenko y a Pedro Riesgo.
Milovanovic acabó en el Vitoria de Guimarães en la operación Nuno, la primera de Jorge Mendes antes de ser la gran estrella en el mundo de la representación de futbolistas. El Dépor pagó 400 millones por el portero más los derechos de Milovanovic para incorporar al portero luso. En el Vitoria, Milovanovic amagó con cumplir algunas de las altas expectativas que su llegada a A Coruña habían despertado, pero poco a poco se fue diluyendo. Desde Portugal, paso al AEK de Atenas y Ethnikos Asteras (Grecia), Milicionar Belgrado (Serbia), Charleroi (Bélgica) y en la temporada 2003-04 se retiró en el Vojvodina Novi Sad de su país.
Ahora aterriza en Las Palmas con 39 años y una breve experiencia como técnico en Grecia y Bulgaria. «Tiene mucha experiencia en los terrenos de juego y como gestor a pesar de su juventud», aseguró Toni Cruz, director deportivo del Las Palmas, en la presentación de Milovanovic, quien se pone como meta personal el ascenso a Primera. Antes de su llegada comom secretario técnico, el Las Palmas ya firmó a un entrenador, Sergio Lobera, ya su estrella, Nauzet Alemán.