España no tiene descanso

La necesidad de puntuar obligará a Del Bosque a salir con todo ante Croacia a pesar de la fatiga general y de que algunos futbolistas están apercibidos

Valoración Con: 1 estrella 2 estrellas 3 estrellas 4 estrellas 5 estrellas   votos ¡Gracias! Envíando datos... Espere, por favor.

La victoria de España ante la República de Irlanda ha supuesto una liberación que ha servido para espantar los fantasmas de una vez por todas y para zanjar, al menos de momento, el debate del 9 tras los dos goles de Fernando Torres. Sin embargo, la Eurocopa es un torneo corto que no da ni un respiro y Vicente del Bosque ya tiene la mirada puesta en el partido del lunes ante Croacia en el Arena Gdansk. Al margen de las suspicacias alimentadas desde Italia, donde florecen las teorías sobre un eventual pacto entre España y los balcánicos para empatar a dos y mandarla a casa, lo cierto es que los defensores del título continental necesitan puntuar en el tercer partido de la fase de grupos para asegurarse el pase a cuartos. Las rotaciones, por tanto, parecen lejanas a pesar de la fatiga general y de que hay jugadores de peso en el once titular apercibidos con una amarilla.

Competiciones tan intensas como la gran cita de Polonia y Ucrania obligan a analizar siempre las cosas a corto plazo aunque las conclusiones del último partido hayan sido satisfactorias. El holgado triunfo del jueves ante Eire supuso un paso de gigante para las posibilidades de los campeones de volver a alcanzar la gloria porque ya dependen de sí mismos y porque sacaron a relucir su esencia y sus principales señas de identidad. Quedó claro que cuando las trasladan a un terreno de juego son casi invencibles, con independencia de la identidad del rival. Pero al seleccionador se le presenta ahora una complicada disyuntiva al encarar el decisivo choque ante los croatas, porque las posibilidades de dosificar a piezas clave de la plantilla se han reducido de forma considerable al haber visto tarjetas Álvaro Arbeloa, Jordi Alba, Xabi Alonso, el Niño y Javi Martínez.

A diferencia de lo que ocurrió en 2008 en Austria y Suiza, donde Luis Aragonés pudo hacer rotaciones en el encuentro ante Grecia al estar España ya clasificada, Del Bosque deberá elegir ahora ante Croacia entre mantener el bloque central y arriesgarse a que algún futbolista sea sancionado y se pierda la eliminatoria de cuartos, o proteger a los jugadores en riesgo e introducir algunos retoques. La decisión se las trae porque una derrota sería fatal si los italianos superaran a los irlandeses. A tenor de lo visto en los dos primeros duelos y de que el técnico salmantino suele respetar las jerarquías en caso de duda -como se pudo comprobar en la apuesta personal por Torres ante Irlanda a pesar de su falta de puntería en el debut-, todo indica que en el último envite en Gdansk saldrá de inicio el equipo de gala para intentar evitar angustias innecesarias.

Fatiga general

La noticia este viernes a primera hora de la mañana de una posible lesión de Busquets sobresaltó a la plantilla, que tuvo libre hasta las tres de la tarde y se entrenó a las 19.00 horas a puerta cerrada en su cuartel general de Gniewino. Por fortuna todo quedó en un susto y el centrocampista del Barça, que se reivindicó ante la República de Irlanda después de su titubeante estreno ante Italia, no tendrá en principio problemas para ocupar su puesto ante el peligroso combinado balcánico, que ha sumado cuatro puntos, como España. La baja del catalán hubiera supuesto un serio quebradero de cabeza para el seleccionador, a quien le disgusta sobremanera modificar la zona de los medios centros al considearla especialmente sensible. Y es que para un equipo con tantos futbolistas por delante del balón la seguridad y la confianza en el doble pivote resulta fundamental.

Las proyecciones más optimistas del seleccionador dibujaban un paisaje idílico tras el segundo partido que le permitiera dar descanso para el tercero a algún titular indiscutible y, de paso, conceder una oportunidad a los menos habituales. Pero este panorama ha cambiado por completo por la apretada clasificación del grupo. El ejemplo más claro es el de Xavi Hernández, a quien Pep Guardiola ha mantenido entre algodones toda la temporada por sus problemas en el sóleo y que sin embargo ha disputado los 180 minutos en esta Eurocopa. Hubiera sido positivo que tuviera un respiro antes de afrontar el cruce de cuartos, pero la exigencia del choque ante los balcánicos invita a pensar que, salvo sorpresa mayúscula, el azulgrana será otra vez titular. Este análisis es extensible al resto de jugadores del Barça y del Madrid, muy desgastados tras una campaña eterna.

Al margen de la fatiga general en el vestuario de la selección -los fisioterapeutas trabajan a pleno rendimiento para acelerar los procesos de recuperación-, hay otro factor que ha trastocado los planes de Del Bosque por el riesgo de perder futbolistas para la primera eliminatoria a vida o muerte. Son las sanciones. Vieron por ejemplo tarjeta en el estreno los dos laterales, Arbeloa y Jordi Alba. Las amarillas se acumulan hasta los cuartos de final y, ya para semifinales, se empieza a contar de cero. Si el jugador del Madrid fuese de nuevo sancionado ante Croacia, hay recambios puros, como son Juanfran o incluso Ramos. Pero si el que ve otra cartulina es el catalán del Valencia, el asunto se complica y obliga a un movimiento de piezas, ya que no hay un relevo claro. La solución más viable sería colocar a Arbeloa en la banda izquierda y mantener a Juanfran en la derecha.

En situación de riesgo

Xabi Alonso, perfecto el jueves en el Arena Gdansk tras un debut irregular, es otro de los jugadores en peligro. Fue relevado ante Eire para protegerle y entró en su lugar el futbolista del Athletic Javi Martínez, que al poco de saltar al campo hizo una entrada innecesaria y a destiempo que le costó también la amarilla. Y el último futbolista en situación de riesgo es nada menos que Fernando Torres, un fijo en el esquema de Del Bosque después de su resurrección goleadora ante los irlandeses.

Perderle para cuartos de final en lo que parece una clara progresión sería el peor de los escenarios, sobre todo porque los llamados a ocupar su posición, Llorente y Negredo, aún no se han estrenado en la competición.

Hay puestos que por su singularidad adquieren una mayor relevancia, y la de ariete es uno de ellos. Los delanteros, ya se sabe, son esclavos de su estado de ánimo.

La Eurocopa no perdona los fallos y no deja ni un resquicio para la euforia a pesar de que España demostró ante Irlanda que es la gran favorita para revalidar el título si mantiene su nivel habitual de juego y motivación y el grupo permanece unido. El seleccionador es un buen estratega, pero lo que le diferencia del resto de técnicos es su capacidad para gestionar una plantilla en la que ha coincidido una generación de futbolistas extraordinarios. Ante Croacia tendrá que adoptar decisiones que perfilarán su determinación en el torneo y que pueden marcar el porvenir de España a medio plazo si el cansancio se agudiza o llegan las sanciones.

Del Bosque suele respetar los galones cuando tiene que afrontar un examen decisivo, como lo es el partido ante Croacia. Así que previsiblemente tire de los jugadores de siempre. No hay descanso en Polonia.