Fernando Torres rebota en el mercado de la selección española. Ese valor intestable que caía en picado tras las ocasiones falladas contra Italia es un valor en alza después de su disposición contra Irlanda. Dos goles, desmarques, rapidez, participación... Lo que ante Buffon era negro se tornó blanco ante Given y Torres, esta vez queriendo, alimenta el debate más jugoso en la parte española de la Eurocopa.
Ante Buffon titubeó dos veces: no resolvió un mano a mano en su escenraio preferido, en carrera, y luego quiso bordar una vaselina ante el meta italiano. Las dudas se volvieron certezas ante Given. A las primeras de cambio, se anticipó a O'Shea, se lanzó al área y disparó con violencia para clavar el 1-0. Y en el segundo tiempo, Silva lanzó la carrera de Torres, que parecía trastabillarse pero se recompuso a tiempo ante la salida de Given, al que batió con facilidad.
«El debate seguirá. No lo podemos parar. Es bueno que haya funcionado bien jugar con un nueve. Hemos marcado varios goles y lo bueno es que España tiene muy buenos jugadores y muchas opciones. Yo intento disfrutar cada momento, cada partido. He tenido la suerte de marcar dos goles y disfrutar. Espero disfrutar hasta la final cada día», analizó Fernando Torres al acabar el partido que le rehabilitaba ante la opinión pública. «Le hemos puesto ahí para que hiciera lo que ha hecho hoy», dijo sin más Del Bosque, con su habitual estilo
Además de reivindicarse, el doblete de Fernando Torres le convierte en el tercer máximo goleador de la historia de la selección española, con 30 tantos, tras David Villa y Raúl González. Sería por el frío, por la lluvia, por la pasión de los hinchas irlandeses, hermanos de los británicos, o por la camiseta roja, pero Fernando Torres recordó en Gdansk al de sus mejores tiempos en el Liverpool.