Después de haber perdido siete finales consecutivas contra Novak Djokovic, Rafa Nadal y su entorno comenzaron a analizar las causas que provocaban el dominio arrollador del serbio. Entonces se dieron cuenta de que en estos enfrentamientos el juego de Nadal apenas hacia sufrir al número uno del mundo. Si nada cambiaba, el futuro se antojaba poco esperanzador para el español. Por eso, con el espíritu de superación que siempre ha caracterizado a los grandes campeones y que, como no podía ser de otra manera, ha guiado la carrera de Nadal (superó sus dificultades para brillar sobre la hierba y sobre la pista rápida y se sobrepuso a la magia de Federer), él y su equipo de trabajo diseñaron un plan para desactivar las virtudes de su principal rival. Una ambiciosa estrategia que remodelaba los siguientes elementos técnico-tácticos del tenis que solía exhibir el balear.
El Saque
Variedad de direcciones
Para combatir a Roger Federer, Nadal acostumbra a utilizar el saque abierto sobre el revés del suizo. Esto incomoda al genio de Basilea, pero para Djokovic es una invitación a usar uno de sus mejores golpes: el resto de revés. Por este motivo, una de las claves que le permitieron asegurar los recientes triunfos frente al balcánico ha sido la variedad de direcciones que le ha imprimido a cada uno de sus primeros. Además, también ha mejorado la intensidad con el segundo, que en el pasado facilitaba en exceso la réplica a Djokovic.
Profundidad
Mayor recorrido con el revés
Otro de los aspectos que ha perfeccionado el tenista español ha sido la profundidad en los golpes. Sobre todo, con el revés. Esto posibilita que Djokovic disponga de menos opciones para lanzar sus demoledores ataques y que se mantenga alejado de la línea de fondo, desde donde es un peligro constante para sus rivales. Si el serbio juega dentro de su pista, es muy complicado de contrarrestar.
Más metido en la pista
El objetivo, cerrar los ángulos
Una de las grandes cualidades de Djokovic es la capacidad que posee para abrir ángulos en la pista. Para combatir esta virtud, Nadal ha adelantado su posición sobre la arcilla. Antes de la eclosión del serbio, jugaba cómodo detrás de la línea de fondo, practicando el contragolpe, donde es el mejor. Pero para Djokovic, este espacio de ventaja es definitivo. Ahora, con los pies dentro de la pista, Nadal desconecta con mayor facilidad el juego cruzado. Sin embargo, esto le ha obligado a un esfuerzo extra para aumentar el ritmo en los intercambios de golpes.
Juego centrado
Las diagonales solo para atacar
En relación a lo anterior, la capacidad de Djokovic para abrir ángulos, Nadal y su entorno han ingeniado otra estrategia que amortigua el uso de esta arma. Trata de centrar el juego y solo se apoya en las diagonales cuando pasa al ataque, cuando muestra su versión ofensiva y se decide a buscar los ganadores. De esta manera impide que el serbio tenga la iniciativa y lo mueva de lado a lado.
El drive Invertido
No afloja en la presión
Quizás el paso más importante que ha dado Nadal para volver a dominar a Djokovic es lograr la iniciativa de los puntos apoyándose en su drive invertido sobre la derecha del serbio. Ahora en cuanto se le presenta la ocasión, no afloja la presión, porque sabe que si le deja bolas cómodas a su oponente este rentabilizará la debilidad.
Más golpes ganadores
Equilibra las estadísticas
Todas las variaciones en la forma de afrontar los partidos de Rafa Nadal contra su principal adversario han conseguido que las estadísticas de golpes ganadores en sus últimos enfrentamientos se hayan equilibrado. Dado que el español es más seguro, comete menos errores no forzados, la victoria es más sencillo que caiga de su lado, como ha sucedido recientemente.
A lo largo de la historia del tenis, en los grandes duelos entre las figuras de la raqueta, como Nadal y Djokovic, el que va por detrás siempre trata de combatir lo que hace a su rival imbatible. Cuando lo logra, la pelota queda en el tejado del oponente. Es lo que le sucede ahora al serbio, quien ante el paso al frente de Nadal, debe reaccionar. Para él sería fundamental mejorar su primer servicio. Si lo consigue, el español sufrirá.